Historias reales, duras, extraordinarias que he vivido en los ultimos 15 años.
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Primer día, Parte I
Anteriormente, había tenido experiencias poco usuales, las iré contando poco a poco, pero recuerdo que mi abuela alguna vez me contó que yo no podía entrar a las iglesias por que instantáneamente me ponía a llorar, era algo inquietante para mis padres, tal era así qué, me llevaron, a mis escasos, dos o tres años con una señora que me barrió con hierbas para que yo pudiera acudir a la iglesia los domingos, ya qué, como la mayoría de los mexicanos vengo de una familia católica. Procuraron inculcarme los valores católicos que se dan en casa, Dios por encima de todas las cosas, no me mal entiendas, creo que tengo una buena relación con Dios, le agradezco las cosas buenas que me han sucedido y las que no son motivo de felicidad las entiendo, las respeto y trato de convivir con ello de la mejor manera. Ya te contaré de acerca de eso en otra oportunidad. Después de haber terminado el desayuno entre El Diablo, La Guera, Nacho y yo, nos despedimos habiendo acordado vernos a la siguiente noche, iríamos a la casa del Brujo a donde después partiríamos al lugar donde se llevarían acabo las limpias. Llegue a mi casa todavía con la sorpresa a cuestas, imagina cuán raro fue todo lo que recién había pasado ¿Cuantas veces alguien se te queda mirando y con solo mirar tras de ti puede desenterrar los secretos mas oscuros que hay ocultos en ti?
Ademas hacerlo con una facilidad insólita, como si fueses un libro abierto de par en par lleno de ilustraciones para que quien lee pueda interpretar mas fácilmente, de esa forma fue como El Diablo leyó mi pasado y a pesar de que en ese momento intenté ponerle barricadas para atrincherarme, las quitó como si fuesen simples monta-dientes que sirvieron en nada para la defensa. Quede verdaderamente sorprendido, recuerdo mirar a Nacho y este se encogía de hombros como diciendo, si, así es el. La Guera que, después sabría era su “asistente” estaba presente pero parecía que necesitaba permiso para hablar, allí no veía amor, lo que se veía de su parte hacía El Brujo era idolatría, ella le idolatraba, recuerdo que durante el desayuno, ella en varías, muchas ocasiones le daba de comer en la boca, como si atendiera a un bebé, ademas le limpiaba la boca con servilletas que doblaba en tres partes, es normal que tu pareja te de alguna vez de comer en la boca, pero aquello era excesivo, recuerda, te estoy hablando de un hombre que presumía tener siete mujeres, después me daría cuenta que esas siete mujeres convivían entre si, como si se tratase de un harén donde el Brujo, era el Sultán.
Para iniciar aquella “aventura” en la que yo, originalmente no figuraba pero que, gracias a mi terquedad de estar presente fui invitado tuvimos que comprar los materiales, a cada uno nos hicieron encargo de un número muy extraño de veladoras a Nacho se le pidieron 68 y a mi 73, cada veladora en promedio costaba $30 pesos, esas veladoras serían encendida en el Altar personal de El Diablo, ademas nos encargaron escobas de hierba que igualmente, cada escoba tenía un costo de $30 pesos, un huevo rojo o “de patio” con costo de $10 pesos c/u, 1 litro de alcohol de caña con costo de $50 pesos (ese alcohol solo podía ser comprado en una vinatería llamada La Sevillana, no valía el alcohol comprado en las hierberías, no valía el alcohol comprado en otras vinaterías, tenía que ser exclusivamente alcohol de La Sevillana, por ultimo teníamos que comprar un cirio de color negro con costo de $50 pesos. Sumando estacionamientos y otros encargos que me hicieron pero que no serían utilizados en mi, pero me había pedido El Brujo aprovechando mi vuelta por los mercados de la ciudad, gasté aproximadamente $2,600 pesos, eso era el salario de una quincena de una secretaria. Para la mayoría de la gente, era bastante dinero.
Yo quería estar allí, por la madrugada, me imaginaba escenarios lugubres, extraños, delirantes y lo fueron.Cuando tuvimos la dirección a la que teníamos que acudir, llegamos temprano, Nacho me mando la dirección para que la buscara en Google Maps, si bien, la enorme mayoría de la gente ya usaba whatsapp, no todos estaban tan enterados de que se podía compartir la ubicación así que tuvimos que hacerlo a “la antigua”, me dieron la dirección y había que buscarla manualmente, así que lo hice. A las 6 de la tarde estaba listo, tenía todo el material preparado, me había bañado, estaba listo, ya quería que todo empezara.
Estuve en la plaza, la plaza de siempre a las 10 PM, con todo listo en el maletero, Nacho bajo a los pocos minutos, acomodó su material y partimos a encontrarnos con El Diablo.
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Anteriormente, había tenido experiencias poco usuales, las iré contando poco a poco, pero recuerdo que mi abuela alguna vez me contó que yo no podía entrar a las iglesias por que instantáneamente me ponía a llorar, era algo inquietante para mis padres, tal era así qué, me llevaron, a mis escasos, dos o tres años con una señora que me barrió con hierbas para que yo pudiera acudir a la iglesia los domingos, ya qué, como la mayoría de los mexicanos vengo de una familia católica. Procuraron inculcarme los valores católicos que se dan en casa, Dios por encima de todas las cosas, no me mal entiendas, creo que tengo una buena relación con Dios, le agradezco las cosas buenas que me han sucedido y las que no son motivo de felicidad las entiendo, las respeto y trato de convivir con ello de la mejor manera. Ya te contaré de acerca de eso en otra oportunidad. Después de haber terminado el desayuno entre El Diablo, La Guera, Nacho y yo, nos despedimos habiendo acordado vernos a la siguiente noche, iríamos a la casa del Brujo a donde después partiríamos al lugar donde se llevarían acabo las limpias. Llegue a mi casa todavía con la sorpresa a cuestas, imagina cuán raro fue todo lo que recién había pasado ¿Cuantas veces alguien se te queda mirando y con solo mirar tras de ti puede desenterrar los secretos mas oscuros que hay ocultos en ti? Ademas hacerlo con una facilidad insólita, como si fueses un libro abierto de par en par lleno de ilustraciones para que quien lee pueda interpretar mas fácilmente, de esa forma fue como El Diablo leyó mi pasado y a pesar de que en ese momento intenté ponerle barricadas para atrincherarme, las quitó como si fuesen simples monta-dientes que sirvieron en nada para la defensa. Quede verdaderamente sorprendido, recuerdo mirar a Nacho y este se encogía de hombros como diciendo, si, así es el. La Guera que, después sabría era su “asistente” estaba presente pero parecía que necesitaba permiso para hablar, allí no veía amor, lo que se veía de su parte hacía El Brujo era idolatría, ella le idolatraba, recuerdo que durante el desayuno, ella en varías, muchas ocasiones le daba de comer en la boca, como si atendiera a un bebé, ademas le limpiaba la boca con servilletas que doblaba en tres partes, es normal que tu pareja te de alguna vez de comer en la boca, pero aquello era excesivo, recuerda, te estoy hablando de un hombre que presumía tener siete mujeres, después me daría cuenta que esas siete mujeres convivían entre si, como si se tratase de un harén donde el Brujo, era el Sultán.
Anteriormente, había tenido experiencias poco usuales, las iré contando poco a poco, pero recuerdo que mi abuela alguna vez me contó que yo no podía entrar a las iglesias por que instantáneamente me ponía a llorar, era algo inquietante para mis padres, tal era así qué, me llevaron, a mis escasos, dos o tres años con una señora que me barrió con hierbas para que yo pudiera acudir a la iglesia los domingos, ya qué, como la mayoría de los mexicanos vengo de una familia católica. Procuraron inculcarme los valores católicos que se dan en casa, Dios por encima de todas las cosas, no me mal entiendas, creo que tengo una buena relación con Dios, le agradezco las cosas buenas que me han sucedido y las que no son motivo de felicidad las entiendo, las respeto y trato de convivir con ello de la mejor manera. Ya te contaré de acerca de eso en otra oportunidad. Después de haber terminado el desayuno entre El Diablo, La Guera, Nacho y yo, nos despedimos habiendo acordado vernos a la siguiente noche, iríamos a la casa del Brujo a donde después partiríamos al lugar donde se llevarían acabo las limpias. Llegue a mi casa todavía con la sorpresa a cuestas, imagina cuán raro fue todo lo que recién había pasado ¿Cuantas veces alguien se te queda mirando y con solo mirar tras de ti puede desenterrar los secretos mas oscuros que hay ocultos en ti? Ademas hacerlo con una facilidad insólita, como si fueses un libro abierto de par en par lleno de ilustraciones para que quien lee pueda interpretar mas fácilmente, de esa forma fue como El Diablo leyó mi pasado y a pesar de que en ese momento intenté ponerle barricadas para atrincherarme, las quitó como si fuesen simples monta-dientes que sirvieron en nada para la defensa. Quede verdaderamente sorprendido, recuerdo mirar a Nacho y este se encogía de hombros como diciendo, si, así es el. La Guera que, después sabría era su “asistente” estaba presente pero parecía que necesitaba permiso para hablar, allí no veía amor, lo que se veía de su parte hacía El Brujo era idolatría, ella le idolatraba, recuerdo que durante el desayuno, ella en varías, muchas ocasiones le daba de comer en la boca, como si atendiera a un bebé, ademas le limpiaba la boca con servilletas que doblaba en tres partes, es normal que tu pareja te de alguna vez de comer en la boca, pero aquello era excesivo, recuerda, te estoy hablando de un hombre que presumía tener siete mujeres, después me daría cuenta que esas siete mujeres convivían entre si, como si se tratase de un harén donde el Brujo, era el Sultán.
Anteriormente, había tenido experiencias poco usuales, las iré contando poco a poco, pero recuerdo que mi abuela alguna vez me contó que yo no podía entrar a las iglesias por que instantáneamente me ponía a llorar, era algo inquietante para mis padres, tal era así qué, me llevaron, a mis escasos, dos o tres años con una señora que me barrió con hierbas para que yo pudiera acudir a la iglesia los domingos, ya qué, como la mayoría de los mexicanos vengo de una familia católica. Procuraron inculcarme los valores católicos que se dan en casa, Dios por encima de todas las cosas, no me mal entiendas, creo que tengo una buena relación con Dios, le agradezco las cosas buenas que me han sucedido y las que no son motivo de felicidad las entiendo, las respeto y trato de convivir con ello de la mejor manera. Ya te contaré de acerca de eso en otra oportunidad. Después de haber terminado el desayuno entre El Diablo, La Guera, Nacho y yo, nos despedimos habiendo acordado vernos a la siguiente noche, iríamos a la casa del Brujo a donde después partiríamos al lugar donde se llevarían acabo las limpias. Llegue a mi casa todavía con la sorpresa a cuestas, imagina cuán raro fue todo lo que recién había pasado ¿Cuantas veces alguien se te queda mirando y con solo mirar tras de ti puede desenterrar los secretos mas oscuros que hay ocultos en ti? Ademas hacerlo con una facilidad insólita, como si fueses un libro abierto de par en par lleno de ilustraciones para que quien lee pueda interpretar mas fácilmente, de esa forma fue como El Diablo leyó mi pasado y a pesar de que en ese momento intenté ponerle barricadas para atrincherarme, las quitó como si fuesen simples monta-dientes que sirvieron en nada para la defensa. Quede verdaderamente sorprendido, recuerdo mirar a Nacho y este se encogía de hombros como diciendo, si, así es el. La Guera que, después sabría era su “asistente” estaba presente pero parecía que necesitaba permiso para hablar, allí no veía amor, lo que se veía de su parte hacía El Brujo era idolatría, ella le idolatraba, recuerdo que durante el desayuno, ella en varías, muchas ocasiones le daba de comer en la boca, como si atendiera a un bebé, ademas le limpiaba la boca con servilletas que doblaba en tres partes, es normal que tu pareja te de alguna vez de comer en la boca, pero aquello era excesivo, recuerda, te estoy hablando de un hombre que presumía tener siete mujeres, después me daría cuenta que esas siete mujeres convivían entre si, como si se tratase de un harén donde el Brujo, era el Sultán.
Para iniciar aquella “aventura” en la que yo, originalmente no figuraba pero que, gracias a mi terquedad de estar presente fui invitado tuvimos que comprar los materiales, a cada uno nos hicieron encargo de un número muy extraño de veladoras a Nacho se le pidieron 68 y a mi 73, cada veladora en promedio costaba $30 pesos, esas veladoras serían encendida en el Altar personal de El Diablo, ademas nos encargaron escobas de hierba que igualmente, cada escoba tenía un costo de $30 pesos, un huevo rojo o “de patio” con costo de $10 pesos c/u, 1 litro de alcohol de caña con costo de $50 pesos (ese alcohol solo podía ser comprado en una vinatería llamada La Sevillana, no valía el alcohol comprado en las hierberías, no valía el alcohol comprado en otras vinaterías, tenía que ser exclusivamente alcohol de La Sevillana, por ultimo teníamos que comprar un cirio de color negro con costo de $50 pesos. Sumando estacionamientos y otros encargos que me hicieron pero que no serían utilizados en mi, pero me había pedido El Brujo aprovechando mi vuelta por los mercados de la ciudad, gasté aproximadamente $2,600 pesos, eso era el salario de una quincena de una secretaria. Para la mayoría de la gente, era bastante dinero. Yo quería estar allí, por la madrugada, me imaginaba escenarios lugubres, extraños, delirantes y lo fueron.
Cuando tuvimos la dirección a la que teníamos que acudir, llegamos temprano, Nacho me mando la dirección para que la buscara en Google Maps, si bien, la enorme mayoría de la gente ya usaba whatsapp, no todos estaban tan enterados de que se podía compartir la ubicación así que tuvimos que hacerlo a “la antigua”, me dieron la dirección y había que buscarla manualmente, así que lo hice. A las 6 de la tarde estaba listo, tenía todo el material preparado, me había bañado, estaba listo, ya quería que todo empezara. Estuve en la plaza, la plaza de siempre a las 10 PM, con todo listo en el maletero, Nacho bajo a los pocos minutos, acomodó su material y partimos a encontrarnos con El Diablo.
Patre on.com/donrobs
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Ayer murió Edgar, mi gato, el mejor de todos los gatos, un gran amigo, ya le extrañamos, ¿Ahora quien saldrá a recibirnos cuando lleguemos?
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Diablo, el brujo
Lo que he de contar, es la verdad y solo la verdad, sin adornos, sin lugares a interpretación.
Hacía muchos años, en mi barrio vivió un tipo, se le conocía como El Diablo, un apodo común, nada extraordinario, haz conciencia y recuerda, al menos has conocido a alguien a través de tu vida al que se le apode así. Nunca lo conocí por aquel entonces, en ese tiempo yo no vivía en el barrio, me había ido a vivir con mi hoy ex esposa y deje dr frecuentar el parque donde todos nos reuníamos.
En algún punto yo me divorcié y volví a mi antigua casa que hasta ese entonces le prestaba a algún familiar, vaya, no quería, ni podía pagar una renta, tenía casa y regrese a ocupar.
Siempre he sido algo ermitaño, he tenido pocos amigos, pero, he conservado a aquellos con los que crecí. A pesar de que salía poco después de volver al barrio, me fui encontrando a mis viejos amigos de la infancia y adolescencia, un día, un buen amigo de aquellos tiempos vino a buscarme, el no tenía auto para moverse y necesitaba ir a buscar a una persona, de noche, necesitaba buscar a El Diablo que vivía aproximadamente a 1 hora de nuestras casas. La casa de mi amigo, Nacho, estaba a unos 5 minutos caminando de distancia de mi casa. Acepte acompañarlo.
La primera vez que fuimos a buscarlo, no le encontramos, Nacho tenía años de no visitar a El Diablo, así que nos pasamos por donde era su casa, de hecho, sin embargo, no había casa, en vez de eso nos encontramos con una pequeña, pero bonita plaza comercial, de buena construcción, con aluminio y cristales, un lounge que parecía muy acogedor en la parte superior. De la nada salió el hermano de El Diablo, un político local de poca importancia, poco conocido, algo apático, Nacho lo reconoció rápido, pero este, de manera desdeñosa respondió al saludo que le brindamos.
Nacho: Soy amigo de tu hermano, quizá me recuerdes, estoy buscando a El Diablo, necesito platicar con el.
El Político no quiso dar mayores detalles de su pariente, se esforzó en hacer notar que tenía prisa y le quitábamos el tiempo, nosotros, un poco desanimados por el tiempo y la distancia que habíamos recorrido decidimos regresar, de repente, la mamá de El Diablo apareció, Nacho la saludo de prisa, La Señora, como toda una Dama, atendió a mi amigo de mucho mejor manera, le dijo que lo recordaba vagamente y que por razones de seguridad no podía dar el teléfono de su hijo así como así, pero ofreció recibir sus datos de contacto y que a la brevedad se los haría llegar a su hijo mayor.
Nacho aceptó de buena gana, agradecimos la atención, subimos a mi coche y regresamos. No habían pasado ni 5 minutos cuando el teléfono de Nacho sonó, un viejo Motorola que apenas podía tomar llamadas por la mala vida que su dueño anterior (yo) le había dado. Nacho tomó apresuradamente la llamada y después de los clásicos saludos de dos amigos que no hablan en mucho tiempo, acordaron verse para desayunar un par de días después.
Yo para ese entonces, ya sabía algunas historias poco ordinarias de El Diablo, historias que despertaban mi curiosidad y me intrigaban para conocerle, para saber que tan ciertas o tan falsas eran, historias que si las ves en la televisión o las películas no las crees ni en parte. Yo quería estar en ese desayuno, quería estar allí presente, ver y escuchar. Tenía una oportunidad, Nacho, no tenía dinero para costear la invitación a desayunar, estaba muy corto de dinero, por eso no tomo un taxi para ir a buscar a su viejo amigo, por eso no tomó ni si quiera un autobús, el dinero era un tema que le tenía bastante limitado y aprovechando eso, me ofrecí a pagar el desayuno si podía ir.
La cita era en una cafetería muy conocida en mi ciudad, llamada Súper Cream, no es un lugar caro, tampoco el más económico, es una cafetería bastante promedio, donde personas en su mayoría de edades avanzadas se reúnen principalmente a tomar café, es frecuente ver reuniones de trabajo o capacitaciones, no es el lugar divertido donde decides llevar a tu familia un domingo por la mañana. Llegamos puntuales, la cita para desayunar era mas bien para almorzar, ya que la persona que despertaba mis curiosidades “trabajaba” hasta muy tarde por la madrugada y se despertaba igualmente muy tarde. La cita era a la 1 PM, cuando el reloj marcó la 1.30 PM pensábamos que no llegaría, pensábamos que nos había plantado, para las 2 PM yo pedía mi tercera taza de café, de pronto vi entrar a un tipo de aproximadamente 1,80 vestido de negro de pies a cabeza, con dos o tres collares por demás llamativos, las manos atiborradas de pulseras y anillos extravagantes, de inmediato supe que era el, que ese era El Diablo, rápidamente le dije a Nacho, ya llegó, este se paró como impulsado por un resorte y le dijo compadrito, cuanto pinche gusto, se dieron un abrazo de viejos, muy viejos amigos y los cuatro nos sentamos.
Digo los cuatro por que El Brujo se hacía acompañar de una de sus parejas, presumía tener siete mujeres, la que le acompañaba al momento era una mujer particularmente atractiva, de unos 24 o 25 años, era evidente que el le llevaba cuando menos 20 años. La Guera como el la prestaba tenía una apariencia donde se marcaba la inocencia en su rostro, de cabello rizado y café claro, era tímida y tenía un toque campirano.
Cuando llegó el turno de que nos presentaran ya en forma, El Brujo se me quedó mirando fijamente, pero no me veía a mi, propiamente, veía detrás de mi, como si al mirar de esa forma pudiera hurgar en mi pasado, en cosas que había vivido y que me hacían sentir bien conmigo mismo o que en su defecto me avergonzaban o incomodaban, sabía que Nacho le podía haber contado ciertas detalles de mi, no era tan ingenuo como para creerle todo tan fácil, tan transparente, pero, cuando comenzó a desenterrar mis secretos, esas partes de tu vida que nunca compartes, que te persiguen y te atormentan, que te provocan horribles insomnios, esos momentos que cuando crees que cuando todo está bien llegan de repente con perfecta precisión para mortificarte, sabía que El Brujo, al menos no era un simple charlatán por los detalles que reveló sin empacho y que lo que me contaban de el, podía, tal vez y solo tal vez, podía ser cierto...
Después del “desayuno” acordamos vernos, 13 veces, durante 13 días distintos para hacer una serie de limpias rituales, de esos 13 días, me quedo con vivencias extraordinarias, vivencias que con la mano en el corazón, tengo que convencerme de que en realidad, si sucedieron.
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