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Prográmese para la Feria del Libro de Bucaramanga
La literatura, arte, música y cultura se dan cita del lunes 27 de agosto al sábado 1 de septiembre en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. La organización de Ulibro espera la visita de más de 41 mil asistentes, como en años anteriores.

La feria del libro del Bucaramanga, Ulibro 2018, contará con más de 180 actividades de cuyo ingreso no tiene costo. /FOTO ARCHIVO PERIÓDICO 15
El lunes 27 de agosto se dará inició a las ocho de la mañana con una muestra editorial y artística en el campus central, El Jardín, de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab). El evento que va a contar con la participación de cuatro premios nobel, desarrollará actividades para todas las edades y gustos.
Con el eslogan “leer para vivir” se presentó la programación de la decimosexta edición de la Feria del Libro de Bucaramanga, evento literario que se ha convertido en el tercero más importante del país. Esta vez se acogió como tema transversal los objetivos que gestó el programa de Las Naciones Unidas para el desarrollo sostenible, que se basan en tres ejes fundamentales: crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente.
Erika Juliana Suárez Ortiz, directora de Ulibro, señaló: “Este año celebramos la Feria del Libro de Bucaramanga y queremos, además de incentivar el hábito de lectura, brindar temas de interés general que dinamicen y fortalezcan el desarrollo integral de las personas”. Así es que en esta edición, además de fomentar la lectura en los santandereanos, también se busca que niños, jóvenes y adultos reflexionen sobre las problemáticas que enfrenta el planeta.
El emblema que hace parte de esta versión de la feria se estructuró de acuerdo al eslogan, un pez que se mueve entre las páginas de un libro abierto. María Carolina Gómez, gerente de la agencia Ideas Comunicación, encargada de la imagen, explicó: “Este pez está moviéndose dentro de un libro de ‘sabiduría infinita’. Esta fue la escultura realizada por el maestro Ricardo Alipio Vargas Mantilla para la Casona, nueva sede de la Unab”.

Érika Juliana Suárez Ortiz, directora de Ulibro. /FOTO COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL UNAB
Las actividades que se desarrollarán a lo largo de los seis días de Ulibro, del 27 de agosto al 1 de septiembre, están organizadas en cinco franjas, en las que se encuentran: escritores, talleres, cine, presentaciones artísticas y muestras editoriales. La primera sección es un espacio dedicado a los encuentros con autores, conversatorios y lanzamientos de libros.
El rector Alberto Montoya Puyana mencionó, en la presentación de la programación, cómo se dio la iniciativa a partir de la Feria del Libro que se daba en el Parque Santander. “Fue ahí donde nuestra universidad asumió el reto, para poder ofrecer a la comunidad algo verdaderamente importante. Fue así como este esfuerzo empezó a cristalizarse y a desarrollarse”.
La franja de talleres especializados, juveniles e infantiles, se desarrollarán en la sede principal El Jardín de la Unab y en el Instituto Caldas. Durante toda la semana se darán los seminarios, la programación está disponible en la página www.ulibro.com en la sección ‘Talleres’. La inscripción totalmente gratuita debe hacerse a través del correo [email protected].
La franja de cine tendrá una programación especial, con cintas nacionales e internacionales, que serán proyectadas todos los días entre la 1:00 p.m. y las 6:00 p.m. La inclusión también está presente en Ulibro, 10 títulos de cine colombiano contarán con audio descripción y subtítulos para limitados visuales y auditivos. Se proyectarán cinco películas de cine internacional de países como Israel, Francia, Irán y Polonia.

Rueda de prensa de Ulibro 2018 realizada el martes 21 de agosto. Durante la actividad, los periodistas conocieron la programación que se desarrollará durante la semana de Feria. /FOTO COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL UNAB
La música también tiene su espacio en la decimosexta edición de la feria. La inauguración de Ulibro será por parte de la Orquesta Sinfónica de la Unab, y el cierre estará a cargo de Siam, dúo de pop latino compuesto por los esposos Carlos Montaño y Carolina Núñez. La banda colombiana de rock, Doctor Krápula, hará su presentación musical el viernes 30 de agosto a las 7:30 p.m.
La fusión de la gastronomía, ficción y caricatura será una parte de la agenda para el primer día de Ulibro, que contará con la intervención de Federico Bianchini, Paola Guevara, Daniel Ferreira, entre otros. También estará presente Elisa Estévez, estudiante de literatura de la Unab, galardonada con el premio ´Novela Jóvenes Talentos´.
Héctor Abad Faciolince y Daniela Abad se presentarán en un conversatorio generacional el martes 28 de agosto. Además, los asistentes podrán disfrutar de otros personajes como Leonardo Padura, escritor de ´La transparencia en el tiempo´, y Sandra Bessudo, quien presentará su libro ´Guía de peces Isla Malpelo’. El tercer día de la feria está compuesto por reconocidos personajes, entre ellos William Ospina, Alejandro Gaviria, Alberto Donadio y Mario Mendoza.
El jueves estará presente la literatura regional en el encuentro ‘narrativa emergente en Bucaramanga’. El viernes y sábado continuará la programación con periodismo, deporte, música, historia y el lanzamiento del libro ‘Finanza empresarial estratégica, mercados y negocios estructurados’ de Roberto Albisetti.

Alberto Montoya Puyana, rector de la Unab. /FOTO COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL UNAB
Por el lado deportivo, este año Ulibro contará con la presencia del periodista Antonio Casale, quién exhibirá su libro ‘Pelota tricolor’, un compendio de columnas publicadas en el periódico El Espectador. Junto al periodista Casale, llega Mauricio Silva, cronista deportivo y escritor de biografías, con su libro ‘La leyenda de los escarabajos’. También Jorge Hernán Peláez, periodista deportivo y actual columnista del diario La República, estará para hablar sobre ‘La vida es como el fútbol’, una biografía de su padre.
La logística del evento vincula a casi 200 estudiantes de los diferentes programas profesionales de la Unab, que son los encargados de guiar a los invitados y visitantes. El trabajo se adelantó desde marzo, ejecutando entrevistas para escoger a los estudiantes necesarios, debido a la cantidad que se presenta. Pero también estarán los docentes Unab que se involucran como moderadores de los conversatorios, además del personal de servicios varios y los encargados de parqueaderos, reuniendo un equipo de más de 300 personas que hacen posible el evento.
El programa general se entregará en los puntos de información de la Feria del Libro, ubicado en la entrada de la Unab por la calle 48 cerca al parqueadero. También a través de la página de Ulibro logrará visualizarla. Ninguna actividad tendrá costo, los talleres, cine, conversatorios y conciertos son de libre acceso.
Por Edna Catalina Porras Pico
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Circuito de Arte de Bucaramanga: exposiciones de artistas nacionales de renombre internacional

El circuito contará con una exposición de Fernando Botero, gracias a la gestión del Centro Colombo Americano en alianza con la Universidad Autónoma de Bucaramanga. /FOTO SUMINISTRADA
Del 6 al 8 de septiembre, estará a disposición de los bumangueses la octava edición de ‘El Centro con las Salas Abiertas – Circuito de Arte de Bucaramanga’. En este recorrido completamente gratuito, se exhibirán 15 exposiciones y cinco acciones artísticas, además que contará con obras de más de 300 artistas.
Con respecto a lo que busca el circuito de arte, la directora general del proyecto, Carmen Alicia Remolina, dijo que es “propiciar el sentido de pertenencia y reconocimiento del patrimonio del Centro de Bucaramanga y de los espacios culturales que este ofrece”. También será la primera vez que se contará con una exposición individual del escultor Fernando Botero.
Algunas de las salas que estarán disponibles en esta versión incluyen la Alianza Francesa, el Banco de la República, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, el Centro Cultural del Oriente y La Casona Unab, entre otras. En las cuales los visitantes encontrarán manifestaciones culturales como las artes plásticas, música, danza y teatro.

En cuanto a las acciones artísticas, se realizarán en los parques San Pío, Centenario, Santander, Bolívar y Custodio García Rovira. /FOTO SUMINISTRADA
Las salas estarán abiertas desde la 1:00 p.m. hasta las 8:00 p.m., y el sábado 8 desde las 9:00 a.m. hasta la 1:00 p.m.
Por Diego Alejandro Parra Ardila
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¿Cómo salvar la economía en un mundo dominado por noticias falsas?
La Universidad Autónoma de Bucaramanga recibirá el jueves, 16 de agosto, a Javier Mejía Cubillos, PhD en Economía de la Universidad de los Andes para hablar sobre '¿Cómo salvar la economía en un mundo dominado por noticias falsas?'.
En este espacio, organizado por el programa de Comunicación Social, se trazarán puentes entre la comunicación y la economía. Los asistentes a esta charla, podrán explorar los efectos de la comunicación y, en especial, de las noticias falsas sobre las expectativas económicas y la toma de decisión de los agentes que intervienen en los mercados actuales, que por el Internet, están cada vez más interconectados.
Mejía Cubillos ha recibido varios reconocimientos entre los que se destaca la Mención de Honor en Premios Portafolio 2012 (Casa Editorial El Tiempo) que reconoce a los 5 mejores graduados en Economía, Administración de Empresas e Ingeniería Industrial de Colombia. Le otorgaron también la Mención al Concurso Caminos de la Libertad para Jóvenes (Grupo Salinas, México D.F.) en 2012, que premia los mejores ensayos sobre la Libertad realizados por jóvenes de Latinoamérica.
Ha sido docente de la Universidad de los Andes y la Universidad Cooperativa de Colombia.
La actividad se realizará en el aula D1-1, campus El Jardín, a las 10 a. m. La entrada es libre.
Por Dirección de Comunicación Organizacional UNAB
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La santandereana Tania Acosta se ‘vistió’ de oro en los juegos Centroamericanos y del Caribe 2018
La basquetbolista se coronó campeona con la Selección Colombia el 24 de julio junto a las dirigidas por Luis Miguel Cuenca. El encuentro se llevó a cabo en el Coliseo Elías Chegwin en donde se impusieron ante Cuba 67 - 65.

Laura Vanessa Acosta Díaz, Marta Cecila Díaz Solano y Tania Romelly Acosta Díaz quien actualmente cursa décimo semestre de ingeniería industrial en la Institución Universitaria Salazar y Herrera. /FOTO EDWARD GÓMEZ
La historia en el baloncesto de Tania Romelly Acosta Díaz inicia desde los cinco años en la escuela Los Guanes, de San Gil, Santander. Su llegada a la institución deportiva se dio debido al interés de su mamá, Marta Cecilia Díaz Solano, quien desde su niñez fue seguidora de este deporte. “Nunca tuve el apoyo de mis padres para practicar baloncesto. Siempre quise y apoyé a mis hijas para que practicaran algún deporte, no quería que repitieran mi historia”.
Tania, tras seis meses de intensos entrenamientos, terminó convirtiéndose en la mejor encestadora de su equipo; disputó alrededor de cinco torneos intermunicipales. Gracias a sus buenas intervenciones fue convocada en 2007 para reforzar el equipo Cedeco de Piedecuesta, participando en el campeonato Mini Tazón.
En el enfrentamiento final del campeonato infantil, Cedeco se enfrentó al equipo del colegio Franciscano del Virrey Solís. A pesar de perder el partido, la sangileña fue una de las jugadoras más destacadas. Su actuación llamó la atención del entrenador rival Carlos Parra Correa, quien le manifestó el deseo de tenerla en su plantel; ofreciéndole una beca estudiantil y una vivienda en la ciudad.
Un año después, y con la aprobación de su familia, aceptaron la propuesta del entrenador. En 2009 participó en los Juegos Intercolegiados donde fue campeona: Zonal y departamental. Además, el equipo logró obtener el subcampeonato nacional. Debido a sus destacadas actuaciones fue convocada para integrar la Selección Santander de Baloncesto.
En la selección departamental participó en los torneos: Campeonato Sudamericano, celebrado en Perú, donde obtuvieron el título Clasificatorio a Juegos Nacionales sub 17. Allí se destacó como la mejor encestadora general y de tres puntos. Además, fue convocada a Selección Colombia. En sus primeros juegos sudamericanos disputados en Chordeleg, Ecuador; Tania logró el trofeo a mejor encestadora de tres puntos, siendo la revelación del certamen. “Fue el primer premio importante de mi carrera, es especial ganar algo con Selección. Me preparé mucho en los tiros de larga distancia, eso se me ha facilitado desde que inicié” afirma Tania Acosta.

Tania Romelly Acosta Díaz y su hermana, Laura Vanessa. /FOTO EDWARD GÓMEZ
Su hermana, Laura Vanessa, compartía la misma pasión por el baloncesto. Ella pertenecía al equipo del Virrey Solís, luego de un seguimiento, fue cedida en préstamo al club Rionegro que representaría a Santander en el campeonato nacional Pony Baloncesto.
El sobresaliente desempeño de Laura le otorgaron los premios: Mejor jugadora, mejor encestadora general y de triples. Su participación se hizo notoria para el entrenador antioqueño Raúl Pabón, quien fue el encargado de posteriormente becarla en el Liceo Salazar y Herrera. Así mismo, gracias al rastreo que llevaba sobre las participaciones de Tania en Juegos Nacionales, decidió ubicarla en la misma institución de nivel universitario. “Siempre creí en las características de mi hermana, su talento y mi desempeño con el equipo de Rionegro influyeron en nuestra llegada a Medellín”, afirmó Laura Acosta.
Ese mismo año, Tania, fue convocada a la Selección Antioquia sub20. Su primera aparición se dio en los Juegos Nacionales en Palmira, Valle del Cauca. Allí el equipo salió campeón y ella obtuvo los galardones de mejor jugadora del torneo, mayor encestadora general y de tres puntos. Entrenaba seis veces por semana, su objetivo era pertenecer a la Selección Colombia de mayores. Dividir el tiempo entre sus estudios y el deporte era un gran reto. “La carrera de Ingeniería Industrial necesitaba mucha preparación y sacrificio, en ocasiones tenía que elegir entre el baloncesto o los libros, siempre me incliné por el deporte, es lo que me apasiona. Me sacrifico en varias ocasiones al dejar de compartir con mi familia y amigos”, menciona Tania Acosta.
Llegó el reconocimiento
En 2018 el esfuerzo dio sus frutos. El 13 de julio recibió la noticia de la convocatoria a la Selección Nacional de mayores, la cual participaría en los decimoterceros juegos Centroamericanos y del Caribe, con sede en Barranquilla, Cali y Valle del Cauca. El combinado ‘tricolor’ hizo parte del grupo A, iniciando su participación el 20 de julio en el que lograría una victoria de 62 a 57 a Islas Vírgenes en el cual Tania sería pieza fundamental anotando 6 triples.
Luego se enfrentaría a Jamaica, encuentro en el que Tania brilló, marcando 60 puntos y siendo aclamada por los espectadores. Gustavo Acosta Suárez, padre de Tania, se sintió satisfecho por el rendimiento mostrado por Tania, en donde resalta que: “el sacrificio de alrededor de quince años no ha sido en vano”.

Tania Acosta en su palmarés acumula 27 galardones a nivel individual y 21 grupal. / FOTO TOMADA DE RCN RADIO
Posteriormente, Colombia clasifica a la semifinal como segundo de su grupo tras perder ante Cuba 66 a 51. Las cafeteras se enfrentaban con Puerto Rico en búsqueda de un cupo a la final, en la que Colombia logra llevarse una victoria con una diferencia corta de tan solo 4 puntos, siendo el marcador 63 a 59.
El 24 de julio llegaría el momento más esperado por las colombianas, la gran final en donde se enfrentarían de nuevo a Cuba, equipo que ha sido campeón 10 veces de los juegos Centroamericanos y del Caribe. En un partido cerrado en el que se necesitó de tiempo extra, Colombia se impuso con un marcador de 67 a 65. Tania, jugó tan solo dos minutos y aún así marcó 8 puntos que fueron claves para la victoria. Una hazaña que quedará en la historia del baloncesto femenino en Colombia para el equipo nacional, de la cual la santandereana Tania Acosta hizo parte.
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En Zapatoca las hermanas ‘Pájaras’ tallan el pauche
Las artesanías hechas a partir de este árbol se han convertido en un atractivo de este municipio. Las mujeres han conservado la tradición de trabajar con esta madera por más de dos siglos.

Las artesanías elaboradas con el corazón de un árbol recrean objetos cotidianos que atraen a los turistas. / FOTO EDNA CATALINA PORRAS
La riqueza cultural de Colombia tiene como muestra la diversidad de manualidades hechas a partir de la naturaleza. Las historias que se tejen, se moldean o se lijan en cada rincón del país, muestran una herencia ancestral y el talento que a diario los artesanos desarrollan en cada creación. Estos accesorios se terminan convirtiendo en símbolos, un ejemplo de esto es el sombrero vueltiao, tejido por indígenas del resguardo Zenú, ubicado entre los departamentos de Córdoba y Sucre.
A 700 kilómetros de estos dos departamentos, en medio de la agreste montaña santandereana está Zapatoca, un pueblo conocido por su clima de seda, cuyos habitantes tienen una fama mal ganada de ser tacaños, característica conocida después de haber pasado por crisis económicas que los volvieron ahorrativos. Allí, en la provincia Yariguíes, existen quienes se destacan en el arte de tallar el corazón de un árbol.
La historia de la talla del pauche, según un documento de Artesanías de Colombia, se remonta a 1897, cuando los esposos Demetrio Gómez e Ismenia Quijano iniciaron trabajos con la médula blanda de un árbol nativo de la región llamado Arboloco, familia del girasol y la manzanilla, pero que es conocido en Santander como ‘Pauche’, debido a la facilidad con la que se puede moldear. Esta especie crecía en la finca de los esposos, quienes después de cortar y pelar la madera encontraron que era fácil de moldear.
La pareja empezó haciendo corchos para tapar las botellas, y siguieron con la elaboración de figuras talladas. Las hijas de este matrimonio, Bárbara y Camila Gómez Quijano siguieron la tradición y se dedicaron por completo a este oficio; por ello fueron apodadas como ‘Las Pájaras’ debido a que esa era la figura que más esculpían.
Ubicada a dos horas y 30 minutos de Bucaramanga, la carretera que conduce hacia Zapatoca permite evidenciar la fertilidad de sus tierras; tabaco, piña, pimentón, frijol y tomate, representan el primer piso térmico, hasta que se cruza por el puente del río Sogamoso donde empieza la escalada a la cordillera. Ya en el casco urbano se mantiene una temperatura promedio de 20 grados centígrados, este es el ambiente ideal para el pauche, cuya especie alcanza una altura de máximo 15 metros; identificable de otros árboles similares por su copa de forma triangular.

En el punto de información al turista, se pueden apreciar y comprar los diferentes objetos y accesorios elaborados por los zapatocas. / FOTO EDNA CATALINA PORRAS.
El crecimiento del Arboloco se da en la parte media de la montaña, entre 1.300 y 2.700 metros sobre el nivel del mar. La flexibilidad de sus tallos se debe a la poca edad, siendo podados apenas a los 18 meses de haber sido sembrados, y cada cuatro meses después del primer corte, ya que después esta madera se hace más fuerte. Cuando se endurece su centro, esta ya es usada con otros intereses, como vigas y postes para cerca.
Un corazón de pauche
Las delicadas manos que cortan, moldean la madera no reflejan el paso del tiempo, aplican los conocimientos y las técnicas de quienes iniciaron con este arte y siguen el legado. Nohema Cadena de Bueno adquirió la destreza de tallar la madera porque sus padres suministraban la materia prima y lijaban las artesanías de ‘Las Pájaras’. Los progenitores dejaron que su hija viera el ritmo y pasión que se requiere para la fabricación de las artesanías en pauche, y eso le definió su modo de vida.
Como quien sigue el proceso de elaboración de las artesanías, así se puede seguir la trayectoria de Nohema, quién en 2009 fue galardonada como Patrimonio Cultural Viviente de Santander. Ella comenta que “la artesanía, desde que uno le ponga amor, le da para comer”, ganándose entre 3 mil y 200 mil pesos, cuando por encargo piden un artículo de gran tamaño. A través de la observación, el “bobear” como ella misma lo menciona, se inició en esta labor que sigue inundando su corazón, pues para ella “solamente Dios y el pauche”.
Nohema hace parte de los siete millones de personas que sufrieron desplazamiento forzado en Colombia, según datos de la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur), por ese motivo tuvo que dejar su finca, cerca al Carmen de Chucurí, y radicarse con su familia en Zapatoca, donde además de hacer las obras, se dedicó durante 40 años a ser partera, a lavar y planchar ropa, con lo que pudo sacar sus seis hijos adelante.
La casa de Nohema tiene un letrero que la acredita como ‘La casa del Pauche’, su residencia se encuentra en la zona alta del pueblo, hasta donde llegan las personas que desean comprar pájaros, frutas y tabacos tallados en la madera que moldea, no solo las manos ya cansadas del trabajo por los años que ha realizado Nohema, sino sus hijas y familiares, que han dispuesto en su terruño para cortar, quitar la corteza, calentar, tallar, lijar y pulir, para terminar pintando las artesanías con mezclas a partir de vegetales como la remolacha, hoja de café y cúrcuma.

Conservar la tradición
La alcaldía con apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje, (Sena) ha ofrecido cursos que fomentan la creación de artesanías con materia prima propia de la región. Ana Paula Quijano, coordinadora de cultura y turismo, mencionó que además de las capacitaciones, la administración municipal, Isagen, (empresa constructora de la represa Hidrosogamoso) y el Sena dieron una laminadora y desfibradora para la producción y realización de las artesanías.
En la mediateca de Zapatoca, han dispuesto un lugar para la exposición y venta al público, de todos los objetos, figuras y demás creaciones, ofreciendo un espacio no solo a los artesanos sino también a los turistas, ya que allí se recopilan las mejores obras de las manos de los zapatocas.
Además del centro de exhibición, cerca al parque principal se inauguró en mayo de este año un punto de información turística, en el que se puede apreciar las artesanías más representativas de Zapatoca, articulándose y siendo más visible el trabajo que realizan las artesanas.
Por Edna Catalina Porras Pico
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Mabel Susana Martínez, orgullo socorrano
La santandereana, campeona de los juegos Centroamericanos y del Caribe le regala una nueva gloria a Colombia con su participación en la selección femenina de baloncesto, luego de 10 años sin obtener una medalla de oro: una historia de esfuerzo detrás de un triunfo.

Tito Martínez, Mabel Martinez, Mabel Coronado y Oscar Martinez luego de la victoria contra Cuba en la final de los Juegos Centroa-mericanos y del Caribe 2018. /FOTO SUMINISTRADA
El baloncesto femenino en Colombia escribió una nueva página de gloria al derrotar a la selección cubana, diez veces campeona de los juegos Centroamericanos y del Caribe, en la ciudad de Barranquilla el pasado 24 de julio.
El equipo colombiano formado por 12 soñadoras llegó en búsqueda de un mismo objetivo; regalarle a Colombia una anhelada pero predecible medalla de oro, por la que junto a su entrenador trabajaron años en la estrategia para atacar fulminantes el tablero contrario pero defender el propio cautelosamente.
El coliseo ‘Elías Chegwin’ de la ciudad de Barranquilla fue testigo del suceso en el que el tiempo y la preparación de sus rivales, que demostraron por qué ostentaban tantos títulos, eran sus mayores retos. La preparación de ambos equipos fue tan semejante que en el tiempo extra el marcador aún era 58– 64, pero en un último esfuerzo de las jugadoras el partido terminó 65 – 67 catalogándose como el campeón. Colombia se llevó 79 oros, 93 platas y 97 bronces superando la cuenta conquistada hace cuatro años en Veracruz-2014, cuando el Equipo Colombia se quedó con 70 oros, 75 platas y 78 bronces.
El público estremeció en las graderías, las jugadoras corrieron a la cancha, entre lágrimas de felicidad, gritos, abrazos y una enorme sonrisa que evidenciaba en su rostro el deber cumplido de regalarle a Colombia una nueva gloria tras tantos años de derrota. Mabel Susana Martínez, la “10” colombiana concentró toda la atención de los asistentes por su apta demostración de representar dignamente a una selección nacional. Entre la euforia del triunfo, en un acto de humildad, mira a su público a quienes dedica esta victoria. Con los ojos aguados y el corazón a reventar corre hacia su familia; sus padres Mabel Coronado, Tito Martínez y su hermano Óscar Martínez Coronado quienes la abrazan con la fuerza equivalente al esfuerzo que la llevó a ser campeona. “Lo primero que hicimos fue abrazarnos como si nos estuviéramos dando el feliz año, entre las familias de las jugadoras, salimos sin voz. Me siento orgulloso de ella, por toda la berraquera que ha tenido para afrontar las situaciones y llegar a donde esta”, expresó Oscar.
Su historia
Mabel Susana Martínez Coronado es una santandereana nacida el 28 de octubre de 1986, en El Socorro, un ‘terruño’ que José Alejandro Morales denominara “El pueblito viejo”, adornado por su lunita consentida y sus calles pequeñitas que Mabel Susana caminó durante su infancia. Un pueblo con un poco menos de 35.000 habitantes, en el que sus habitantes aún despiertan con el usual sonido de las campanas de la basílica menor Nuestra Señora del Socorro, donde la gente “no se arruga”, en el que se ha cosechado grandes prototipos de hombres y mujeres ejemplares para el país.
En este lugar Mabel Susana realizó sus estudios y a los 11 años, gracias a sus clases de educación física se inició en el baloncesto. Un deporte nuevo para ella, que asumió como pasión, pero jamás pensando en que este le daría tantas glorias y se convertiría en el instrumento que la haría un orgullo socorrano. “Lo tomé como un reto porque era la más pequeña del grupo y quería estar al nivel de las más grandes”, contó Mabel.
Jorge Alirio Villamizar fue uno de los primeros entrenadores que tuvo cuando decidió iniciar este deporte. Él ha sido testigo de todo el crecimiento a nivel profesional y personal que la llevaron a verse como el ejemplo vivo de alguien con empuje y ganas de salir adelante.
En el año 2012 fue homenajeada en su pueblo natal por el Club Young People bajo la dirección del Profesor Ricardo Pinzón como ‘La deportista socorrana del año’, especialmente por su participación en los Juegos Panamericanos y el Preolímpico con la Selección Colombia de Baloncesto.

Mabel Martínez actualmente reside en Argentina y hace parte del Club Ameghino de Córdoba, don-de se dedica de lleno al deporte. /FOTO SUMINISTRADA
Camino a un sueño
Cuando estaba pequeña una de sus pasiones era el fútbol, por las tardes salía a jugar con sus primos y amigos, pero nunca tuvo como primera opción practicar el baloncesto “A ella le gustaba el fútbol, todo lo que tuviera que ver con patear un balón, casi no le llamaba la atención el básquet”, cuenta su hermano menor Oscar; pues en su casa siempre se les inculcó el gusto por practicar un deporte y fue en el Colegio Universitario del Socorro, cuando ella inició el bachillerato, donde hizo sus primeros acercamientos gracias a sus clases de educación física donde poco a poco se dio a conocer y se fue convirtiendo en el trampolín para llegar a la selección Santander y años más tarde a la selección Colombia.
Al graduarse del colegio, ya haciendo introductorio en la Universidad industrial de Santander, se fue a jugar un campeonato en Tunja y luego de perder un partido con su equipo pero gracias a su modo de juego tan particular siendo la más atrevida y apasionada al finalizar, le ofrecieron una beca para estudiar en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte en Cali. “Tenía 16 años y debía decidir entre una profesión o ser deportista, me fui por lo que realmente me apasionaba, el deporte y mil veces lo volvería a escoger”, afirma Mabel.
Así fue como, a su corta edad, decidió iniciar una vida en la capital vallecaucana, con sentimientos encontrados, nervios y ganas de comerse el mundo, en una ciudad desconocida y una cultura diferente. Sus padres y sus tías Julia y Flor Martínez fueron pieza fundamental como soporte moral y económico.
De esta manera Mabel Susana, una socorrana de 1,78 cm de estatura, de talante sencillo y alegre, como la describen sus amigos, estudió su carrera profesional en deporte cumpliendo sus sueños.
Actualmente es selección Colombia y el pasado viernes 8 de Junio fue llamada por un equipo argentino para potenciar su nómina de liga nacional y formalizar su contratación con las Leonas de Ameghino, uno de los más reconocidos equipos de basquetbol en este país, para la disputa de la liga femenina. Actualmente juega de alero, en la selección es la “10” y es todo un ejemplo de que los sueños con sacrificio se pueden cumplir y que cada esfuerzo, al final, vale la pena.
Por Valentina Tíjaro Bustos
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Dos ingenieros de la UIS son los responsables de la creación del primer robot de telepresencia del país
Nelson Enrique Trillos León y Jorge Andrés Moreno Lozada son los estudiantes que crearon el primer aparato que permite la comunicación interactiva entre alumnos y docentes a través de videollamada.

L-UIS el primer robot de telepresencia de Colombia. /FOTO SUMINISTRADA POR PRENSA UIS
En la Universidad Industrial de Santander, hay historias de estudiantes con proyectos de vida y sueños por cumplir. Nelson Enrique Trillos León, de 22 años, nativo de Bucaramanga, y Jorge Andrés Moreno Lozada, de 25, de Sincelejo, son dos ingenieros electrónicos que tomaron la decisión de hacer como tesis de grado el proyecto.
“Los dos tenemos padres ingenieros, por lo cual desde pequeños tuvimos interés en ese campo. Desde niño yo desperté el gusto viendo concursos de robótica y también porque cada juguete que me regalaban yo lo desarmaba para analizarlo”, cuenta Trillos León al recordar su infancia. Por otra parte, Jorge Moreno descubrió su vocación tras participar en un torneo de mecatrónica en la Universidad Santo Tomás de Aquino en el año 2009, en representación de su colegio, el Americano de Bucaramanga, y manifiesta que estudiar ingeniería ha sido la decisión más importante de su vida.
Desarrollo y creación de L-UIS
Los estudiantes de la UIS deben aprobar un ciclo básico para continuar con la segunda mitad de la carrera y al finalizar este ciclo, Trillos León y Moreno Lozada empezaron a coincidir en horarios.
A partir de estar en materias en común, comenzaron a trabajar juntos en aspectos académicos, hasta el punto de crear un lazo de amistad. “Somos amigos porque confiamos en el otro y porque hemos pasado muchas cosas juntos. Nos volvimos amigos porque empezamos a trabajar juntos en laboratorios y proyectos finales de materias”, cuenta Nelson Trillos, en Bogotá vía Skype.
Al haber tenido la oportunidad de participar juntos en el concurso UIS Ingenio con una aplicación para operar sillas de ruedas a través del celular, decidieron continuar en conjunto desarrollando la misma idea, pues Nelson descubrió el buen equipo que hacían: “Nos complementábamos bastante, mientras yo hacía hardware, él se especializaba en software”.

Jorge Andrés Moreno Lozada, Nelson Enrique Trillos León y L-UIS en los establecimientos de la Universidad Industrial de Santander. /FOTO SUMINISTRADA POR PRENSA UIS
Después de una conversación cotidiana con el profesor Homero Ortega acerca de un bosquejo que tenían, éste les sugirió que crearan un robot que le facilitara los recorridos que tenía que hacer a diario a Guatiguará (Piedecuesta) lugar en el que se encuentra la sede donde tenía que dictar clase en ese momento y así llegaron las primicias de la creación del autómata, que lleva por nombre L-UIS.
Los desafíos no faltaron en el desarrollo de la tesis, pues en la parte económica se vio la necesidad de replantear el proceso en ocasiones incluso con la ayuda monetaria de la universidad. Poder plasmar por completo cada idea, también fue uno de los mayores retos, pues en el mercado internacional ya existen los robots de telepresencia, pero querían hacerlo con características diferentes, es decir, un robot especializado y cubrir las necesidades específicas de los docentes investigadores de la UIS, con adaptaciones como la presión, temperatura y humedad.
A pesar de no haber tenido un aporte económico como beneficio por el robot, los ingenieros se sienten satisfechos de que L-UIS les haya permitido graduarse con distinción de proyecto de grado laureado y, además, reconocimiento por parte de medios de comunicación de Bucaramanga.
Lo más importante es el orgullo que les da demostrar que los colombianos también son capaces de crear y diseñar como en otros países y motivar a otros estudiantes a impulsar al desarrollo de la región a través de este tipo de trabajos. “Yo considero que la educación debe ser el eje de cualquier sociedad y este tipo de proyectos podrían ayudar a docentes como una herramienta de comunicación interactiva”, comenta Moreno Lozada con satisfacción de haber aportado a la pedagogía de Santander.
Visiones a corto y largo plazo
Ambos electrónicos obtuvieron trabajos al poco tiempo de haberse graduado. Jorge en Bucaramanga se desempeña como desarrollador de software en una empresa de tecnología, de la cual saca el mayor provecho de conocimientos cada día. Por otra parte, Nelson trabaja en Bogotá en Procanbus donde desarrolla dispositivos de hardware y software para el sector automovilístico.
Los ingenieros aspiran a ganar becas para continuar sus estudios, ya que no quieren quedarse únicamente con lo que tienen, pues a pesar de haber tenido la capacidad de crear un robot de telepresencia, buscan ir encontrar un mayor crecimiento intelectual y profesional. Moreno quiere estudiar en Brasil y Trillos, por su parte no tiene un lugar específico.
El robot se encuentra en las instalaciones de la UIS. “Cuando me vine estaba en funcionamiento, hoy en día no sé, lo dejamos en la universidad primeramente porque la intención era crearlo para ayudar a los profesores y, además, para qué nos lo íbamos a quedar nosotros sin darle un buen uso”, expresa Nelson.
Los planes a futuro de los jóvenes ingenieros son continuar con el crecimiento del proyecto y llevarlo a otros campos donde podría solventar otro tipo de necesidades. “Aprovechar por ejemplo que la UNAB cuenta con la carrera de biomédica y pues para avanzar con este tipo de proyectos y como por ejemplo teleconsultorios”, es una de las ideas de Jorge para trabajar con más universidades de la ciudad.
De igual manera el robot puede ser adaptado para tener aplicaciones en el campo de la medicina. “Hay un robot de telepresencia para la telemedicina que cuesta aproximadamente 80 mil dólares (232 mil pesos colombianos) en el mercado internacional y sería genial crear uno en nuestro país”, es el aporte de Jorge para el futuro de la robótica.
Por Andrea Carolina Villamizar Blanco
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Migrantes: Cuando los días pasan entre los malos olores, las enfermedades y el hambre
Ante la indiferencia de las autoridades locales, sin un punto de atención médica, comida o un albergue, se instalan diariamente en este lugar un promedio de 150 venezolanos. Algunos se quedan dos días, porque su destino es Ecuador o Perú; otros, que buscan empleo, lo han adoptado como hogar. Sobreviven con la caridad, pero, ¿hasta cuándo?

Los venezolanos llegan al Parque del Agua después de varios días de travesía desde Cúcuta. Afirman que no conocen el clima de Bucaramanga, que solo les dicen que lleven maletas livianas y pocas prendas de vestir. Piden se instalen duchas y baños en este punto, pero la Oficina de Asuntos Internacionales de la alcaldía de Bucaramanga asegura que no puede involucrarse en el tema de los albergues porque la competencia es de Migración Colombia. / FOTO HAZZ ELO
Mamás o papás que esperan la llegada de sus hijos y nietos, y que ante la incertidumbre de si pasaron o no el páramo de Berlín, se aferran a fotografías y un viejo celular. Parejas que se abrazan a sus bebés y que sin querer, se tiran las cobijas para buscar calor. Jóvenes que conversan y recuerdan lo que dejaron en Venezuela, mientras algunas madres imploran a sus hijos adolescentes que salgan de la oscuridad y reciban un plato de comida. “Tienen hambre, lo que ocurre es que les da pena que los vean porque no huelen bien. Hace una semana no nos duchamos”, cuenta una mujer.
A la atmósfera la encierra un olor fétido, una mezcla de excremento humano, orín, cal y gasolina que parece no importarle a los migrantes que han encontrado en las afueras del Parque del Agua un punto de llegada para emprender una nueva vida o un nuevo rumbo hacia Ecuador o Perú.
Para algunos es más grande la indignación, la rabia, la espera y lo sueños por alcanzar. “En Venezuela no hay para comer. Dejé mi bus porque cerraron las empresa para la que trabajaba”, comenta un hombre de 43 años que acompaña a un joven que tienen una infección en un ojo y nos saben cómo tratarla.
De vez en cuando se cruza el aroma de arroz con pollo, de las empanadas, sándwiches o un plato de sopa, especialmente en las noches, pues en el día hay que estar atentos a la “migra”, a la venta de colombinas en los semáforos o a los malos tratos de los vigilantes del Acueducto de Bucaramanga. “Los entendemos, es su trabajo. Nosotros los incomodamos”, dice el conductor.
El día va en su contra, la noche es un aliado que los traiciona a su antojo. Nunca se sabe si hará frío, calor, o si la sorpresa viene empacada en un aguacero como el del miércoles 1 de agosto. “A un señor le dio hipotermia”, comenta Abigail de Jiménez, integrante de una iglesia cristiana que los visita todos los días con sus oraciones, comida, implementos de aseo y frases de cariño.

El Parque del Agua se ubica en inmediaciones del Acueducto de Bucaramanga, las residencias de oficiales de la Segunda División del Ejército y la salida a Cúcuta. Es un terminal informal de transporte intermunicipal. / FOTO HAZZ ELO
Una mujer delgada, que viste la ropa de hace una semana y que está junto a Abigail, cuenta que no tiene noticias de su hijo y sus nietos. “Me dijeron que venían en el páramo y nadie sabe más de él”, asegura con las manos en el pecho. Lo extraño de este caso es que el joven salió con su familia un día después de que su madre abandonara Táchira, el lunes 30 de julio. Es decir, el martes 3. Sin embargo, el sábado 4 de agosto, nadie daba razón de su paradero.
Otra mujer lloraba desconsolada al contar que viajaba con una de sus hijas adolescentes y que alcanzaron a llegar al Parque del Agua tras una larga travesía. Recuerda que al pisar tierra bumanguesa recordó que había dejado el celular en una tienda de Berlín y que debía recuperarlo, ya que una familiar las estaba monitoreando desde Ecuador. Reunión 5 mil pesos y mandó a la adolescente a recuperar el aparato. Esta se embarcó en una buseta el miércoles 1 de agosto, pero el sábado 4, no había regresado.
Sus vidas transcurren en medio de un terminal de buses, de los gritos de hombres que ofrecen tiquetes para viajar a Cúcuta, de visitantes y parejas de enamorados que visitan el parque, de funcionarios de migración que, según cuentan, nunca les preguntan “¿cómo están?”, si no que los “torturan” con la frase “¿tiene papeles”.
En el lugar no hay presencia de la Alcaldía, de personal del área de la salud y de desarrollo social, y tampoco de la Personería. Lo cierto es que en promedio, 150 venezolanos llegan a este lugar. Sobreviven de la caridad, de la comida que hombres y mujeres -que prefieren pasar de incógnitos- les llevan en las noches, a veces sin control, desconociendo que media hora antes ya los han visitado y han cenado.
A través de este reportaje gráfico, Periódico 15 le muestra la situación que se vive en este punto de la ciudad.

La única salida que encuentran los migrantes para pasar la noche es pedir prestadas o rotarse las cobijas. En las madrugadas, la temperatura desciende considerablemente. Sin embargo, con o sin abrigo, deben dormir en los andenes y bajo los árboles. / FOTO HAZZ ELO

Los migrantes con fiebre, enfermedades respiratorias y conjuntivitis. Esto comenta Abiagil de Jiménez, integrante de una iglesia Alianza Cristiana (carrera 33 # 35-46), que les brinda ayuda a diario. Asegura que algunos de los feligreses donan los medicamentos, pero se hace urgente una brigada de salud para conocer su estado. El personero encargado de Bucaramanga, Carlos Reyes, explica que municipios más pequeños como Floridablanca sí cuentan con albergues, y que la alcaldía de Bucaramanga “sí podría crearlos” y justificarlos apelando al Derecho Internacional Humanitario. / FOTO HAZZ ELO

La temporada de lluvias no los favorecen. Los migrantes cuentan que en ocasiones no alcanzan a resguardarse de los aguaceros y se mojan todas sus pertenencias. La situación más preocupante es que algunos viajan con bebés y niños que no superan los 10 años, que además duermen al aire libre. “Si hay abrigo para uno, a veces no hay para dos”, comenta un padre de familia. / FOTOS HAZZ ELO

La mayoría de los venezolanos que llegan cuentan que han dejado trabajos como obreros, conductores de bus urbano, mecánicos y vendedores. Dicen que piden trabajo en los negocios cercanos a la Plaza de Mercado Guarín, pero no logran conseguirlo porque les exigen carta de recomendación. / FOTOS HAZZ ELO

Mientras los niños duermen, los padres aprovechan para buscar comida. Al lugar llegan, especialmente en las noches, carros que llevan distintos alimentos. Algunos les llevan empanadas, arroz, gaseosas, agua, pan o galletas. Como no existe control, los migrantes reciben comida hasta tres veces en una misma noche. Lo que algunos hacen es que la guardan para el día siguiente o la dejan para los viajes que emprenden hacia el sur del país. No obstante, la comida se daña y deben tirarla para evitar enfermedades estomacales. /FOTOS HAZZ ELO

¿Qué se necesita en el Parque del Agua? Un puesto de control de migración, un punto de atención en materia de salud, baños y duchas portátiles, ropa y zapatos para donar, hidratación y comida, entrega de útiles de aseo, y personal para que organice las dona-ciones. /FOTO HAZZ ELO

Abigail de Jiménez junto al grupo de voluntarios de su iglesia durante una actividad de domingo. Hace un llamado a las autoridades locales para que hagan presencia y brinden la ayuda necesaria a esta población. “Bucaramanga está en mora de abrir un albergue para estas personas. Es doloroso lo que ocurre con ellos y que nadie haga nada”, comenta la mujer. /FOTO HAZZ ELO

Mientras hacen las filas para recibir las donaciones de comida, los migrantes preguntan por indicaciones para llegar más rápido a destinos como Ecuador y Perú. Algunos se sorprenden al conocer que el viaje puede tardar días, desconocen que deben llevar abrigo y comida suficiente para sobrevivir. /FOTO HAZZ ELO
Fotos: Hazz Elo [email protected]
Reportería y textos: José Gabriel Moreno Rey [email protected] Tomás Alejandro Gaviria Ortiz [email protected] Xiomara Montañez Monsalve [email protected]
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El andén del Parque del Agua, un albergue improvisado para los venezolanos
Cuatro primos han emprendido un viaje a pie hasta Perú desde Mérida, Venezuela. Al llegar a Bucaramanga, se instalaron en este punto donde no existen baños, comida, hidratación y mucho menos control de Migración Colombia.

La Unidad de Gestión del Riesgo de Bucaramanga indicó que actualmente la población venezolana en la ‘Ciudad de los parques’ asciende a unos 14 mil habitantes. /FOTO: MARÍA FERNANDA PALENCIA A.
Ender José Villarreal Santiago y sus tres primos, que salieron de Venezuela el pasado jueves 25 de julio, ahora hacen parte del conjunto de rostros cansados y maletas al hombro que se ven con más frecuencia en las carreteras de Colombia. Salieron de su país sin dinero en los bolsillos, no les queda de otra que caminar los kilómetros necesarios a su destino, dormir en las calles y resistir al éxodo. Tardaron siete días en llegar a Bucaramanga, y aún les falta el 85% del recorrido, pues la meta final es la ciudad de Lima, Perú. “Fue un destino que agarramos de repente”, cuenta Ender, resignado.
La travesía de los cuatro hombres indocumentados inició tras dos días de no encontrar trabajo en la ciudad de Cúcuta, Norte de Santander, por lo que decidieron emprender la marcha. Ender tomó la iniciativa: “Como no conseguimos trabajo yo les dije, ¿lo toman o lo dejan? No nos podemos quedar estancados, aquí no estamos haciendo nada”. La parada siguiente, Bucaramanga, estaba a 195 kilómetros de distancia, casi cinco horas de recorrido en carro; pero ante la falta de dinero, Ender Villarreal Santiago de 38 años, José Villareal de 39, José Luis Palencia Villarreal de 42 y Enrique Palencia Villareal de 19, recorrieron 14 horas hasta Pamplona y allá se refugiaron en un albergue por dos días. El lunes 30 llegaron a La Laguna, atravesaron el páramo de Berlín, ubicado a 3.180 metros sobre el nivel del mar, mientras sus cuerpos resistieron las bajas temperaturas y sus piernas no se doblegaron ante el cansancio. Un camionero les dio un ‘aventón’ desde un lugar que llaman La Nevera hasta la entrada de Bucaramanga. Llegaron a las siete de la noche a las afueras del Parque del Agua, donde había, antes que ellos, cerca de 60 migrantes venezolanos y aún faltaban más por llegar. Es martes 31 de julio y en los diarios del mundo es noticia el mea culpa de Nicolás Maduro por el fracaso de su modelo productivo.
Ender José Villarreal tiene dos mudas de ropa en la maleta, una cobija y dos pares de zapatos entre estos unas chanclas que ha tenido que utilizar cuando se le hinchan los pies de tanto andar o cuando no soportan el encierro por el asfalto caliente. Solo le queda una camiseta limpia y espera que los zapatos que trae resistan el viaje que continuará la mañana siguiente con la esperanza de llegar a Lima en unos días. La cifra de ciudadanos venezolanos en Perú, donde a la fecha hay 353 mil desde el 2016, según el Organismo Internacional para las Migraciones (OIM), aumentará cuando Ender, sus primos y los demás migrantes que van llegando al Parque del Agua con el mismo destino, atraviesen los 3.408 kilómetros que hay entre Bucaramanga y Perú, unas veces a pie y otras ‘en cola’, como dicen ellos cuando los conductores los acercan a algún peaje.
Pernoctar en la calle
Ya se instalaron en el improvisado resguardo, tienen suerte porque donde están no llega el olor de los orines que se desprende de los muros o los árboles. El parque está alumbrado por altas farolas y hay movimiento constante de buses y busetas, de viajeros y vendedores de minutos o tinto. Parece un lugar seguro y el clima es favorable, pues no hay indicios de lluvia.
Llegaron a Bucaramanga con el frío del páramo metido en los huesos, así que Luis Enrique, uno de los primos de Ender, dispuso su morral como almohada y se arropó con una cobija de lana. Minutos más tarde, una familia de bumangueses llegó al lugar a compartir una aguapanela caliente y unos panes. Se acercaron corriendo hombres, mujeres y niños, pero Ender se quedó sentado. La fila se iba haciendo más larga. Entre quienes esperaban su turno para recibir la comida habían dos meseros de un restaurante que quebró por la inflación, y un peluquero sordomudo de 24 años que viaja con una copia del alfabeto a la mano para que los demás puedan comunicarse con él. Hoy, todos ellos dormirán a la intemperie a las afueras del Parque del Agua, sobre cartones o alguna colchoneta si tienen suerte, y cubiertos por una sábana que les ayudará a combatir el clima de la madrugada.

Ender José Villareal Santiago dice que lo más difícil del viaje es dejar a su familia. /FOTO MARÍA FERNANDA PALENCIA A.
Altibajos del éxodo
Hay cerca de 100 venezolanos sentados o acostados, conversando en pequeños grupos. Aunque no se habían visto en su vida, hablan con confianza porque saben que todos están ahí por lo mismo y que el camino ha estado lleno de altibajos. A un par de hermanas les robaron las pertenencias en el páramo cuando pedían comida en un restaurante. A otras dos jóvenes, de 20 y 22 años, les cambiaron el equipaje por bolsos con ropa de bebé. Algunos, como a Ender y sus primos, les ha tocado caminar por largas horas y tienen los pies lacerados. Paradójicamente, la situación se les hace más fácil, al encontrar que sus historias coinciden con otras: grandes distancias recorridas a pie, maletas perdidas o robadas, restaurantes en los que les brindan más comida de la que conseguían en su país; y conductores que los acercan hasta los peajes. Sin embargo, cuando consiguen hablar o enviar un mensaje a sus familiares que se quedaron en Venezuela sucede lo contrario. A Ender, por ejemplo, se le hizo un nudo en la garganta mientras mandaba un mensaje por el WhatsApp de alguien que le facilitó un celular: “Dígale a mi mamá que estamos bien, que no se preocupe…que no estamos llevando ‘tanto rejo’ como ella dice”. No le contó más detalles a su esposa. No le dijo que esta noche va a dormir en la calle y que se está resistiendo a la tristeza.
Aproximadamente 925 mil venezolanos han emigrado en los últimos dos años forzados por la situación económica de su país, dejando en sus hogares a las personas mayores, a las esposas y a los niños porque el Estado expropia las casas vacías. Estos viajeros de a pie saben que pueden regresar a su hogar aunque sea difícil. A ellos no los desplazó de su territorio la violencia de las guerrillas o los ‘paras’ como en Colombia ha sucedido históricamente. Ellos tienen su casa, pero también es cierto, que las necesidades básicas deben cubrirse de alguna manera, deben buscar comida para no morirse de hambre, y para eso emprenden la travesía en busca de mejores oportunidades. La gran mayoría tiene planeado continuar su rumbo la mañana siguiente, así como están: sin dinero en los bolsillos o sin maletas. Otros piensan quedarse en Bucaramanga, a vender dulces.
Ender José Villareal Santiago era vendedor de frutas y verduras en Timotes, un poblado del Estado Mérida en Venezuela. Sus ojos están rojos, tiene sueño. En pocas horas, Ender y sus tres primos, deben reiniciar su marcha hacia Perú, con las maletas al hombro y los pies cansados.
Por María Fernanda Palencia Alba
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La enfermera que toma la tensión de manera informal en el Paseo del Comercio
Janeidy Alastre Contreras es una licenciada en enfermería. Debido a la situación que vive su país, se vio obligada a emigrar a Colombia con el objetivo de buscar un futuro más próspero para ella y su familia.

Janeidy Alastre Contreras en la toma de la tensión de su compañero Dixon Gerales. /FOTO GIOVANNY HERNÁNDEZ LIZCANO
El Paseo del Comercio, ubicado en la calle 35, entre las carreras 12 y 19, es uno de los lugares aprovechados a diario por vendedores informales y toda clase de personas que buscan ganarse la vida. Janeidy Alastre Contreras es una de ellas, que a diferencia de los que cantan, oran y pregonan diversos productos, se encarga de tomar la tensión. Según le contó a Periódico 15, es migrante venezolana y se desplazó a Colombia para mejorar su situación económica.
Terminó sus estudios en la Universidad de Carabobo (UC) y tenía un empleo estable como vacunadora en Insalud, una fundación del gobierno de su país. Sin embargo, desde hace un par de semanas, acompañada de tres compatriotas, se ubica en un pupitre de lunes a sábado, entre las carreras 18 y 19, y sin permiso de alguna entidad de salud, a tomar la tensión por un valor de 1.000 pesos.
“No se puede estar en Venezuela, no hay efectivo, no hay medicamentos, no hay vacunas; el sueldo de una enfermera no alcanza ni para comprar un huevo”, expresa con resignación esta mujer, quien además recuerda que en la época en la que trabajaba para Insalud ganaba 5 millones de bolívares, lo que equivale a 83 mil 839 pesos colombianos. Ahora, con su trabajo informal, la situación parece mejorar, “por bien que me vaya en un día puedo estar ganándome de 20 a 25 mil pesos”, afirmó Alastre, quien cada semana envía el 40 % de las ganancias a su familia en el estado de Carabobo.
Señaló que el sistema de salud de Venezuela está en decadencia: “no hay material para trabajar, no hay insumos, el sueldo de un profesional de la salud no alcanza para nada, ni para una inyectadora (jeringa)”, comenta Alastre Contreras, lo que además contrasta con lo presentado por la Federación Médica Venezolana, acerca de 300 hospitales públicos de ese país que solo cuentan con un 3 % de insumos necesarios para tratar a los pacientes.
Al recordar a sus seres queridos y la vida en su país, asegura que hay una fuerza que la impulsa a diario a madrugar para ir a su puesto de trabajo: “El amor hacia mis dos hijos es lo que me motiva a estar aquí, mi familia no tiene recursos y en este momento dependen de mí”. Pero no solo esto mueve sus fibras, también su conexión sentimental con su actual pareja, Carlos Alberto Salazar, un hombre oriundo de Bucaramanga que conoció hace más de cinco años cuando aún vivía en Venezuela: “Es mi soporte”, manifiesta sobre su novio de 37 años.
Rutina diaria

Janeidy Alastre Contreras en su lugar de trabajo ubicado en la Calle 35 entre las Carreras 18 y 19. /FOTO GIOVANNY HERNÁNDEZ LIZCANO
El día de Janeidy Alastre Contreras comienza a las 6 de la mañana en el barrio San Alonso junto con su novio. Juntos preparan el desayuno y comienzan el día con altas expectativas. Cada uno toma el bus que lo llevará a su destino; ella lleva consigo sus elementos de trabajo: un esfigmomanómetro de mercurio y un fonendoscopio. Luego de unos 20 minutos de trayecto, se encuentra con su compañero m��s cercano, Dixon Gerales, un venezolano que vende vidrios templados para celular por un valor de 3 mil pesos, que también llegó a Colombia a raíz de la situación que atraviesa su país de origen.
Antes de empezar su jornada comparten un café y hablan sobre cómo va la situación de cada uno. “Trabajar junto a ella es muy ‘fino’ porque como ella también es venezolana, nos entendemos bastante y hablamos sobre la vida”, afirma Gerales sobre su compañera.
Luego de esto, Alastre Contreras empieza a llamar a sus clientes con su habitual grito: “A mil, a mil, venga señor, tómese la tensión por solo mil pesos”. Alfonso Barrera ya es un cliente habitual de la enfermera y comenta: “he sufrido de hipertensión y es algo en lo que trato de tener mucho control. Trabajo por aquí cerca y entro a las 8 de la mañana. Entonces, aprovecho que Janeidy toma la tensión por solo mil pesos porque por mi situación debo mantenerla regulada y también es una oportunidad para ayudarla en su situación”.
Después de la jornada matutina, la venezolana se dirige a almorzar a la casa en la que vive con su novio: “Por ahí a las 11, como todos ya están en movimiento y nadie se quiere tomar la tensión, yo me voy para mi casa y me pongo a hacer el almuerzo”
En la tarde, Alastre Contreras se traslada a otra casa que queda a tres cuadras de su residencia para encargarse de los cuidados de Rafael Hernández, un hombre de 78 años que sufre de diabetes. Por la atención al adulto mayor recibe 10 mil pesos.
Al final del día se reencuentra nuevamente con su pareja. La enfermera prepara la comida y mientras comen juntos comparten cómo estuvo su día y se reconfortan luego de un largo día.
El mayor anhelo de Janeidy Alastre Contreras es que caiga el régimen de Nicolás Maduro Moros, presidente de Venezuela desde 2013; esto con el objetivo de regresar a su patria y volver a ejercer su profesión. A pesar de ello, el principal objetivo a corto plazo de Alastre Contreras es ir a la oficina de Migración Colombia para legalizar su estadía en el país, con el propósito de conseguir un empleo de tiempo completo.
Por Giovanny Hernández Lizcano
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Cerca de 30 mil habitantes de Barbosa se encuentran sin hospital
Los residentes de este municipio santandereano sostienen que el centro hospitalario se encuentra en condiciones precarias. En casos de emergencia, prefieren acudir a Vélez, Puente Nacional, Socorro y Moniquirá.

La salida de emergencia a la calle 15ª permanece obstaculizada por una ambulancia en estado de abandono y algunos equipos deteriorados. / Foto LUIS ÁLVARO RODRÍGUEZ BARRERA
El 28 de diciembre de 2015 fue inaugurado el Hospital Integrado San Bernardo -empresa social del Estado-, con la promesa de mejorar la prestación del servicio de salud. La construcción del de la obra tuvo un costo de tres mil cuatrocientos millones de pesos. Sin embargo, en menos de tres años, el estado del centro de salud es deplorable. Los usuarios manifiestan inconformidad con el servicio y las instalaciones del hospital. “Es inaudito que tengamos un servicio tan malo. Da tristeza ver ese lugar”, sostiene Germán Güiza, quien vive desde hace 40 años en el municipio. Según las autoridades, la obra se encuentra en un proceso jurídico que impide realizar mantenimiento a las instalaciones.
En 2005, el censo del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, estableció que Barbosa cuenta con 25.768 habitantes. No obstante, el archivo de proyección de la misma entidad calcula que para este año la población será de 29.352 personas.
El descontento de los ciudadanos es generalizado. “La situación que vive el hospital es crítica. Todos los barboseños estamos prefiriendo la atención médica en otros pueblos”, comenta Milton Quiñones, líder comunitario del municipio. El destino más cercano es Moniquirá, Boyacá; gran parte de los usuarios del San Bernardo acuden a este municipio, ubicado a 12 minutos. Además, Vélez, Socorro y Puente Nacional engrosan la lista de ‘salvavidas’.
La gerente del Hospital, Alejandra María Montealegre Montero, sostiene que no puede intervenir en la planta física debido al proceso jurídico que permanece en la Fiscalía General de la Nación. “No puedo clavar ni una puntilla”, explica Montealegre Montero. Actualmente, hay una demanda en curso contra el contratista de la obra por incumplimiento del acuerdo. El representante legal del Consorcio Sinco es Juan Carlos Bernal Mateus.

Las goteras hacen parte del panorama del San Bernardo. Dos tinas de 25 litros, cada una recoge la filtración de agua. / Foto LUIS ÁLVARO RODRÍGUEZ BARRERA
Infraestructura
Las instalaciones del hospital están deterioradas. Pisos con hongos, paredes con humedad y techos destrozados dan cuenta del detrimento. Al interior, es común encontrar puertas sin chapa y recibir una que otra gota de agua que se filtra por el techo. En algunos sectores, la red de tubos que transportan gas y oxígeno están completamente descubiertos, pues es habitual que las láminas de drywall estén rotas o, simplemente, no estén.
El servicio de rayos X no está habilitado. Las máquinas especializadas permanecen empacadas y no pueden ser instaladas debido a que los salones no cumplen con las especificaciones técnicas estipuladas en la resolución N.º 9031 de 1990 (12 de julio de 1990) del Ministerio de Salud y Protección Social.
El acceso al área de urgencias es un laberinto para las ambulancias. Dichos vehículos deben ingresar en reversa puesto que la salida de emergencia se encuentra bloqueada por una ambulancia en estado de abandono y dos lavadoras industriales que se pudren a la intemperie.
Sin neonatos
Durante el transcurso de este año, tan solo seis niños han nacido en el Hospital San Bernardo. La razón principal es que la sala de ginecobstetricia, lugar donde se realizan procesos de parto, únicamente puede atender nacimientos naturales. En este recinto, no se pueden realizar cesáreas debido a las condiciones insalubres del centro médico. “Generalmente debemos remitir a las embarazadas porque se pueden complicar. Desde que esté a tiempo y se pueda remitir, las mandamos a Vélez”, afirma la gerente Montealegre Montero.
En 2010, un año antes de la demolición y construcción del San Bernardo, nacieron 148 barboseños. En contraste, durante los últimos siete años, la cifra de natalicios ha disminuido progresivamente.
La contratación
En 2011 se suscribió el acuerdo para la construcción del hospital por un valor de tres mil 406 millones de pesos. El contrato fue firmado por el exalcalde de Barbosa (2007-2011), electo por el partido Cambio Radical, Jorge Humberto Ardila Velandia, y el representante legal del Consorcio Sinco, Juan Carlos Bernal Mateus, ganador de la licitación LI-AMB-005-2011.
En el proceso de concurso público, se presentaron tres consorcios de los cuales fueron descartados dos: Progreso y Construyendo Futuro 562. Según el documento LI-AMB-005-2011, las propuestas de estos dos consorcios fueron declaradas como “no hábiles”. Lo anterior, facilitó la victoria de Sinco, único proponente habilitado para la adjudicación del contrato.
El valor de la propuesta de Sinco fue de tres mil 374 millones de pesos, no obstante, el presupuesto oficial fue superior a la proposición de seleccionada, dicha cifra aumentó en treinta y dos millones de pesos.
La intención del proyecto era demoler la antigua estructura, ubicada en la carrera 9 # 15-54, y construir una edificación moderna. La ejecución de la obra afronta una investigación en la Fiscalía General por incumplimiento del contratista en la adecuación final del centro hospitalario.
Tres días antes de entregar la administración local, Máryuri Rocío Galeano Jiménez, exalcaldesa de Barbosa (2012-2015), inauguró el Hospital Integrado San Bernardo en compañía del entonces gobernador del departamento, Richard Alfonso Aguilar Villa. Galeano Jiménez, electa por el partido de La U y esposa del exsenador Marco Alirio Cortés Torres, fue inhabilitada por 12 años para el ejercicio de cargos públicos.

Las mujeres en estado de embarazo asisten a controles en el Hospital San Bernardo, no obstante, la mayoría da a luz en otros municipios como Vélez y Moniquirá. / Foto LUIS ÁLVARO RODRÍGUEZ BARRERA
En apuros
La Contraloría General de Santander realizó una auditoría al Hospital Integrado San Bernardo con el fin de investigar la situación del centro médico. El informe definitivo señala la malversación de mil 710 millones de pesos en el periodo 2011-2017. Además, el ente de control establece en el documento 15 observaciones de tipo administrativo, 12 disciplinarias, siete fiscales y cuatro penales.
Uno de los hallazgos de la Contraloría menciona la modificación de las cláusulas y las formas de pago del contrato de construcción del San Bernardo. El ente regulador estableció que hay notables diferencias entre los pagos efectuados y las cifras consignadas en las actas parciales. Por dicho concepto, la Contraloría evaluó un detrimento fiscal por setecientos ochenta y cinco millones de pesos.
La oposición
Hernando Cortés Torres, exconcejal de Barbosa por el partido Cambio Radical (2016-2018) y exdirector del Hospital Integrado San Bernardo (1998), asegura, desde su experiencia en el cargo, que en este periodo será difícil encontrar solución al problema. “Esta administración no va a resolver el problema porque el plan de gobierno no habla mayor cosa en beneficio del hospital”, sostiene Cortés Torres, quien, hasta hace unos meses, lideró la oposición en el Concejo Municipal a la administración de la alcaldesa Deyanira Ardila González, perteneciente al partido Conservador.
En el plan de desarrollo (2016-2019) presentado por Ardila González, y aprobado por el Concejo de Barbosa, aparecen dos propuestas que vinculan al centro hospitalario. La primera de ellas: “Gestionar recursos para fortalecer la atención de urgencias del hospital”. Otra de las propuestas reza: “Habilitar las instalaciones para el funcionamiento de la parte administrativa y el archivo del hospital”. Frente al tema, Cortés Torres manifiesta que es un plan endeble y que pasados dos años y ocho meses se nota, según él, la falta de experiencia en el manejo administrativo del hospital. “Para esos cargos se deben nombrar a personas que tengan el conocimiento en el tema de la salud y que sepan de administración pública”, expresa Cortés Torres.

La sala de ginecobstetricia no cuenta con las condiciones mínimas para realizar procesos de cesárea. Hasta la fecha, solo seis partos naturales se han realizado en este recinto. (Foto LUIS ÁLVARO RODRÍGUEZ BARRERA)
‘Choque de trenes’
La disputa más reciente se da entre la gerente María Alejandra Montealegre Montero y la junta evaluadora del servicio. En la reciente evaluación, la calificación para la gerente fue de 2,4 sobre 5 posibles (puntaje catalogado como insuficiente). En primera instancia Montealegre Montero apeló la calificación, tiempo después la junta confirmó la decisión inicial. En últimas, la Superintendencia Nacional de Salud tendrá la decisión final sobre la validez de la evaluación.
Nexos
En octubre de 2016, Montealegre Montero fue nombrada como gerente del San Bernardo por la junta del hospital, encabezada por la alcaldesa municipal, Deyanira Ardila González. A pesar del nombramiento, hay choques entre la gerencia y la administración municipal.
Montealegre Montero, gerente del San Bernardo, es hija del odontólogo Carlos Alberto Montealegre Tovar, gerente de Monsalud Ltda., IPS privada con tres sedes. Una de ellas ubicada en la calle 8 # 8-53 en Barbosa. Esta entidad atiende a los usuarios de Coomeva Ltda., prestándoles servicios de primer nivel, es decir, citas médicas. Adicionalmente, brinda algunos servicios de exámenes médicos para pacientes de la Nueva Eps. Asimismo, las otras dos sedes de Monsalud Ltda. se encuentran en municipios limítrofes: Vélez y Puente Nacional.
Por Luis Álvaro Rodríguez Barrera
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“La clave es dejar de creer que solo los grandes medios pueden mantener a las personas informadas”
Periódico 15 habló con el periodista Jhon Jairo Ballesteros, quien lidera la iniciativa El Santandereano, un nuevo medio digital de San Gil que busca crear, desde plataformas virtuales, una nueva alternativa de información.

Jhon Jairo Ballesteros Calderón es el creador de El Santandereano, medio de comunicación digital que se lanzó en junio de este año. /FOTO SUMINISTRADA
Jhon Jairo Ballesteros Calderón es un periodista egresado del programa de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), que lidera una nueva propuesta informativa desde su ciudad natal, San Gil. Se trata del portal de noticias El Santandereano, con el que busca crear nuevas estrategias periodísticas especialmente en la provincia guanentina y el resto del departamento.
A partir de la escasez de medios informativos y la falta de información en profundidad, así como la búsqueda de nuevas formas de contar, surge esta alternativa que converge en un espacio virtual para brindar textos, videos, fotografías, infografías y lo que se conoce hoy como contenidos transmedia.
¿Por qué surge esta iniciativa periodística?
Surge de varias necesidades. Por un lado, la necesidad de generar buena información para la región. Los habitantes de San Gil y la provincia decían que estaban cansadas del amarillismo y de que las noticias diarias fueran solo de accidentes y riñas, cuando habían tantas cosas por contar. Por otro lado, los periodistas que hacemos parte del proyecto nos enfrentábamos a la urgencia de iniciar la vida laboral, pero no queríamos irnos a trabajar a Bogotá o a otras ciudades, una salida que toman muchos comunicadores sociales y periodistas de la región ante la realidad del gremio santandereano, cuya oferta laboral es realmente escasa.
Entonces, después de trabajar varios meses en la idea, logramos materializarla y nació El Santandereano el 16 de junio del presente año.
¿Cuál es la región que cubre y cuáles las temáticas?
Si bien el enfoque principal de El Santandereano está en las noticias del día a día de San Gil, ya que es en este municipio donde está la mayoría de nuestros usuarios, quisimos ir más allá, integrar otros municipios del departamento y demostrar a través de crónicas, reportajes, entrevistas y demás géneros periodísticos, que el departamento tiene muchas historias que contar. Estamos comprometidos y dispuestos a recorrer cualquier destino y rincón con el fin de encontrar historias y transformarlas en periodismo serio, riguroso y profesional.
¿Cómo se sostiene este tipo de portales? ¿Financiación personal o tiene pautantes?
Como casi todos los emprendimientos, este proyecto en su etapa inicial arrancó con financiación personal. Sin embargo, el modelo de negocio está basado en la venta de pauta publicitaria en sus diferentes formatos.

Se dice que los medios de comunicación hoy día están en crisis económica, sin embargo, iniciativas como esta surgen en distintos países y el formato digital se los permite. ¿Cuál es el secreto?
El secreto está en detectar las necesidades y con base en eso marcar diferencia aprovechando las herramientas que aunque en la actualidad están a la mano de cualquier persona, no todos tienen los conocimientos y las bases que se adquieren con el paso por la academia para hacer buen periodismo. La clave es dejar de creer que solo los grandes medios pueden mantener a las personas informadas. El secreto es darse cuenta que no todo es noticia, pero que en cualquier lugar es posible encontrar una historia. Otra cosa importante es entender que ahora la gente quiere informarse a través de los mismos canales que usan para entretenerse, como las redes sociales, y eso hay que aprovecharlo para llamar la atención con contenidos audiovisuales y multimedia.
¿Cuáles son las ventajas de un medio como este frente a otros medios regionales, especialmente los tradicionales?
La ventaja principal es que somos un medio nativo digital, es decir, nacimos con la convicción de explotar las herramientas que el mundo digital nos ofrece y eso se refleja en la creación de contenidos más atractivos para los usuarios. Exploramos las plataformas que nos ofrecen la posibilidad de crear infografías, gráficas, líneas de tiempo, y demás contenidos multimedia que los medios tradicionales poco o nada utilizan. Otra ventaja es que lo digital nos permite contar las cosas con inmediatez, no debemos esperar a que sea la emisión del noticiero o a que se impriman y distribuyan los periódicos, en el momento que se den los hechos y tengamos la información podemos difundirla.
El periodismo joven, incluso sin grandes figuras o veteranos de los medios, gana cada vez más terreno. Desde su punto de vista, ¿es pasión, interés o simplemente un buen negocio? ¿por qué?
Es una mezcla de las tres cosas, sin pasión, sin interés y sin un modelo de negocio rentable es difícil trabajar bien. El periodismo joven ha demostrado que las nuevas generaciones también tienen la capacidad de liderar medios de comunicación y además de aportar cosas nuevas, incluso, más ética, profesionalismo y seriedad. A las nuevas generaciones hay que llegarles con ideas nuevas, entendiendo que hay demasiadas plataformas y canales de comunicación. Eso se logra pensando como ellos y permitiendo que gente joven le apueste a emprender y no a trabajar toda la vida para alguien. Cuando eso se logra, tanto las nuevas generaciones como las de antes empiezan a entender que los medios no solo tienen que ser grandes empresas con grandes ejecutivos manejando todo desde un escritorio
Videos, fotos, memes e información falsa. Pareciera que esto se ha convertido en el vehículo predilecto para informarse especialmente en las regiones. En su caso, cuál es la apuesta para hacer prevalecer géneros como la crónica, el reportaje e incluso, el reportaje gráfico?
La apuesta de El Santandereano es mostrar que así como en las grandes ciudades pasan cosas todos los días, en los municipios también y tienen la misma importancia para su gente. No porque un lugar sea pequeño significa que las cosas que se cuentan sean superficiales o mediocres. Le apostamos a contar historias de pueblo, de la gente de a pie, y también pretende darle voz a esas personas para que entiendan que lo que piensan y dicen sí importa.
Entendemos la importancia de la crónica, el reportaje y los géneros tradicionales, queremos ayudar a rescatar su importancia en los medios, pero debemos hacerlo bajo los parámetros y tendencias de las nuevas formas de consumo de información. Además, queremos que la región crezca y que las pequeñas y medianas empresas tengan la oportunidad de darse a conocer sin tener que pagar grandes sumas de dinero para aparecer en un medio de comunicación.
Por Diego Alejandro Parra Ardila
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Santander a puro cine

El 1 de agosto fue el lanzamiento del Fics en el Centro Comercial El Cacique, de Bucaramanga. Las actividades y proyecciones de películas se realizarán del 13 al 18 de este mes. / FOTO SUMINISTRADA FICS
Los municipios de Bucaramanga, Barrancabermeja, Girón, Floridablanca, Piedecuesta, Rionegro y por primera vez Lebrija, recibirán la décima edición del Festival Internacional de Cine de Santander (FICS).
El Festival Internacional de Cine de Santander (FICS), llega a los municipios de Santander del 13 al 18 de agosto, exponiendo lo mejor del cine y llevando recreación, arte y cultura a más de 40mil personas que se benefician con esta tradicional actividad.
La idea que nació del actor santandereano, Carlos Muñoz y que hoy está bajo la dirección de Oscar Fonseca y Sergio Cabrera como presidente, llega a su décima edición, donde la principal novedad es la presencia del festival en la mayoría de municipios de la región con el fin de promover la cultura cinematográfica en todos los rincones de Santander.
“Cine al parque” es la sección que permitirá que los habitantes de los municipios de Santander disfruten de películas que han participado en festivales internacionales como el de Valladolid, Guadalajara y Cannes. Las personas que deseen asistir, deben ir a los parques principales de cada municipio a partir de las 6pm durante todos los días del FICS.

Portugal, España, y Cuba son solo algunos de los 10 países invitados del FICS, que también contará 80 invitados de talla nacional e internacional. Entre los actores que estarán en el festival se encuentran reconocidos nombres como Luciano D´Alessandro, Conny Camelo, Judy Henríquez y Joaquim Almeida, actor portugués que participó en la famosa saga “Rápido y Furioso”.
Se realizarán 22 talleres de formación totalmente gratuitos, de los cuales podrán participar desde niños hasta personas con experiencia en el cine. Estos talleres se realizaran en los centros culturales de los diferentes municipios de Santander, algunos de estas actividades formativas, serán guiados por los actores colombianos Carlos Hurtado y Estefanía Borge. La programación de los talleres están publicados en la página oficial del FICS www.ficsfestival.co.
La inauguración del festival será el lunes 13 de agosto en el Centro Comercial Cacique en Bucaramanga. Este día habrá una alfombra roja con los invitados especiales y se proyectará, antes de la película inaugural, un cortometraje realizado por estudiantes del departamento.
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Ulibro completa su nómina para la versión 2018

Antonio Casale llegará a Ulibro 2018 con su libro “Pelota tricolor”. De otra parte, Jorge Franco, hablará sobre su libro “El mundo de afuera”, ganador del Premio Alfaguara de Novela (2014). /FOTOS SUMINISTRADAS
Ulibro 2018 tendrá en la franja deportiva la participación del periodista deportivo Antonio Casale, presentando su libro “Pelota tricolor” que contiene 156 columnas publicadas en el diario El Espectador. A través de ellas hace un viaje a la memoria de la selección nacional de fútbol de los últimos 10 años.
También estará Mauricio Silva, redactor jefe de la revista Bocas y columnista gastronómico de las revistas Carrusel y Don Juan. El cronista deportivo y escritor de biografías llegará con “La leyenda de los escarabajos”, un libro que narra los grandes hitos en la historia del ciclismo en Colombia.
Jorge Hernán Peláez, periodista deportivo y actual columnista del diario La República, estará en la Feria con “La vida es como el fútbol”, una biografía de su padre construida a partir de sus propios recuerdos, de los de otros familiares, colegas, jugadores, técnicos, humoristas y amigos.
El empresario y banquero colombiano Carlos Raúl Yepes, quien fue presidente de Bancolombia durante 5 años, desde 2011 hasta 2016, también es un invitado de Ulibro. Yepes abandonó su cargo por una carta que le escribió su hija en la que le pedía que cuidara más de su salud y tuviera más tiempo como padre. En 2017 lanzó su libro “Por otro camino: de regreso a lo humano”, donde cuenta desde su experiencia empresarial sobre el valor de la ética y la confianza a la hora de tomar decisiones, así como la necesidad de desacelerar nuestro ritmo de vida para hacernos preguntas fundamentales.

Fernando Salamanca, investigador de Los Andes y apasionado por el periodismo, hablará sobre “CSI: Colombia”, su primer libro que contiene siete crónicas de cómo las ciencias forenses decodificaron algunos de los crímenes más mediáticos de la historia reciente de Colombia.
El escritor, docente y periodista Jacobo Celnik, publicó este año “La Causa Nacional. Historias del rock en Colombia”, libro que será tema central en el conversatorio que hace parte de la programación de Ulibro.
Sergio Álvarez, autor de “La lectora”, novela adaptada a la televisión y el cine, presentará “35 muertos”, una obra que recrea la Colombia de finales del siglo XX y su relación con la violencia, ya convertida en “un hecho cotidiano”.
El escritor antioqueño Jorge Franco, participará con “El mundo de afuera”, libro con el que recibió el Premio Alfaguara de Novela, y que cuenta una historia ambientada en su Medellín natal sobre violencia y narcotráfico, pero narrada con humor negro y surrealista.
Ulibro 2018 comienza el lunes 27 de agosto y finaliza el sábado 1 de septiembre. Este año, a diferencia de las ediciones anteriores, habrá encuentro con autores hasta el último día.
Por Lynda Bula Barbosa
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La ‘Esperanza’ de los niños sin hogar
Esperanza Lagos es una madre comunitaria de Floridablanca que asumió la responsabilidad de acoger en su casa a infantes en condición de difícil adopción. Hoy tiene en su hogar a tres pequeños a quienes les ha cambiado la vida.

Según los datos del Icbf, los niños en condiciones de difícil adopción, son los que superan los seis años o tienen algún tipo de discapacidad. /FOTO: DANIELA VICTORIA GÓMEZ LAITON.
Más de doscientos niños sin hogar han pasado por el cuidado de Esperanza Lagos Santamaría, una mujer amable, oriunda de San Martín, Cesar. Sus padres la criaron en el campo junto a sus ocho hermanos. Nació el 9 de febrero de 1962, y de los seis años que vivió en el campo con su familia, no recuerda haber celebrado un solo cumpleaños, porque en esa época todo era diferente: “le preguntaban a la vecina, ¿se acuerda cuándo tuve yo a ‘Fulano’?, dice en medio de una carcajada. Llegó a Bucaramanga con su madrina, Priscila, bajo la condición de cuidar a sus hijos durante el día y en la noche estudiar la primaria. Ese momento marcó la pauta para que 45 años después, Esperanza dedicara su vida a pequeños del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), que pasan por su casa un tiempo indefinido y cuando se van, también se llevan parte de su corazón.
A los dieciséis años se casó con Adolfo Portilla, padre de sus tres hijas: la mayor se llama Elizabeth, una profesional de enfermería, Luz Estella, una contadora, y Marien Andrea, una ingeniera eléctrica que vive aún con ella. Esperanza estuvo casada 25 años y después del divorcio encontró en la peluquería una forma de sustento, hasta que una sinusitis aguda la obligó a alejarse de ese trabajo. Poco tiempo después, su hija mayor, Elizabeth, la vinculó con el programa de madres comunitarias del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, del cual ella también hace parte.
Desde entonces, la Corporación ServiRed, operador contratista del Icbf, le brinda un salario mínimo más una cuota de sostenimiento de 500 mil pesos por cada infante, que en ocasiones se queda corta, porque las necesidades de los pequeños superan ese valor. Eso ha ocurrido desde los últimos seis años, cuando recibió en su hogar a uno de ellos, que además de haber nacido con hidrocefalia, es ciego, convulsiona, debe ser alimentado a través de una sonda, requiere pañales, vitaminas y atención permanente. Esto último la llevó a contratar a Yelitza Villegas, una joven de 26 años, auxiliar de enfermería.
Esperanza solo está autorizada por el Icbf para cuidar tres niños debido a la complejidad de la condición que ellos padecen. Su rutina suele ser la misma: levantarse temprano en las mañanas, revisar las tres cunas, preparar el desayuno de cada uno, poner las sondas de la gastrostomía y esperar a que llegue Yelitza. Luego se alista y sale de la casa a pedir citas o medicamentos para sus niños. Debe encargarse de todos esos detalles, porque como dice su auxiliar: “ella los cuida como si fuesen sus hijos”. Yelitza se preparó para ser auxiliar de enfermería gracias a Esperanza, que le dio la posibilidad de estudiar y trabajar en sus ratos libres.
Esperanza tiene el cabello pintado de rojo, pero algunas canas la delatan. Ya tiene 56 años. Es de piel trigueña, de contextura gruesa y usa unas gafas de marco negro que disimulan las ojeras y el cansancio. Cuidar infantes es mucha responsabilidad y consume demasiada energía, pues en el caso de ella, tiene en su hogar a uno de dos años con labio leporino, otro de seis con hidrocefalia y una niña de dos con microcefalia. Debe alzarlos, vestirlos, bañarlos, porque dos de ellos no pueden caminar solos. Esperanza dice que “por el hecho de estar enfermos, las familias los rechazan. No quieren saber de ellos”. Por ahora, la única familia que ellos tienen son: su mamá sustituta, Marien y Yelitza.

“Uno a los niños los quiere mucho porque la única familia para ellos es tienen es uno”, es lo que dice Esperanza a sus nietos, cuando le reclaman por su cariño. /FOTO: DANIELA VICTORIA GÓMEZ LAITON.
Aunque los tres pequeños no sean hijos de su sangre, Esperanza actúa como si lo fueran. Todos los días se preocupa por su salud y bienestar, y ha sido la gestora de mejoras radicales en el estilo de vida de cada uno de sus chiquitos. Por ejemplo, al primero de ellos lo recogió en la Fundación Cardiovascular porque ninguna otra madre sustituta había querido adoptarlo. Es el que más anomalías tiene y requiere de cuidados exigentes. Lleva seis años a su lado y siempre la hace preguntarse: “¿Dios mío, mi niño qué estará pagando?”. Gracias a la gestión de Esperanza, al pequeño de dos años con labio leporino, le reconstruyeron el labio superior; ahora puede comer sin la necesidad de una sonda y ha dicho sus primeras palabras: “mamá”. La otra pequeña, con microcefalia y retardo sicomotor, ha recibido toda la atención que no le brindaban en el hospital cuando nació.
Por esa dedicación de Esperanza, Marien Andrea, su hija menor, reconoce que su madre “es una mujer muy buena y apasionada, porque ha sacrificado años de su vida en un trabajo que nadie más agradece, solo los niños”.
Paradójicamente, cuidarlos no es lo más difícil de su labor, sino dejarlos ir sin saber a dónde y con quién, porque así funciona el método del Icbf. Uno de los casos que más recuerda es el de Frank, a quien sus padres adoptivos ya le cambiaron el nombre. A los seis días de haber nacido fue llevado al hogar sustituto de Esperanza Lagos, y cinco años después se lo arrebataron de los brazos sin aviso, para entregarlo en adopción. Esperanza dice que: “el suceso fue traumático, lloraba y tuve que ir al psicólogo varias ocasiones para recuperar las fuerzas de haberlo perdido para siempre”. Seis meses después de la adopción, sonó el celular, era Frank. El niño había logrado que su nueva mamá le permitiera hablar con Esperanza: “esto para mi es una bendición, porque ninguna mamá sustituta vuelve a saber de los pequeños”.
Yelitza termina su turno a las seis de la tarde, así que Esperanza queda sola, mientras su hija llega del trabajo. En la noche el sonido de las rondas infantiles se desvanece, en el televisor de la sala aparece ‘Mickey Mouse’ y Esperanza observa a sus bebés en la cuna. Una parte de ella se siente tranquila de tenerlos porque sabe que con ella están bien. No le gustaría vivir nuevamente una separación desgarradora. Quizás por eso haya decidido acogerlos a ellos y no a otros, al fin y al cabo, fue la única que decidió darles un hogar ahora que están solos.
Por Daniela Victoria Gómez Laiton
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MinTIC presenta sus herramientas de apoyo para empresarios a través de la campaña “Mentalidad y cultura”
Bajo el eslogan “no desaparezcas, transfórmate” del programa Empresario Digital el MinTIC da a conocer las estrategias con las que busca transformar 50.000 empresas a nivel nacional. Bucaramanga no es la excepción.

El MinTIC busca eliminar las barreras de acceso a la tecnología de las empresas, cambiando el concepto que se tiene de la misma y dando a conocer los programas de apoyo a empresarios. /FOTO SOFÍA CARVAJAL
La campaña “Mentalidad y cultura” del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), en convenio con la alcaldía municipal busca sensibilizar a los empresarios locales sobre el uso y la implementación de herramientas tecnológicas.
Este taller hace parte del programa Empresario Digital del MinTIC, estrategia con la que se quiere que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) colombianas, transformen sus modelos de negocio y evolucionen hacia la economía digital. En el país las cinco líneas de acción pertenecientes al programa llevan un año en desarrollo, en Bucaramanga dos meses; en esta oportunidad en la ciudad se realizaron tres conferencias de la línea “Mentalidad y cultura”, la primera en convenio y en el centro comercial Cacique, la segunda y tercera en la biblioteca Gabriel Turbay, junto con la Fundación delamujer.
“Contar con presencia en redes sociales, no es suficiente”, así lo manifestó el tallerista Andrés Noguera, quien reiteró en cada evento la importancia de la apropiación de la tecnología, al punto de que en la empresa todos los procesos se realicen de forma digital, “desde este espacio se busca facilitar la eliminación de las barreras, mostrar los canales que brinda el ministerio y las líneas de trabajo.”
La madurez digital, es decir, el nivel de implementación de herramientas tecnológicas, es uno de los puntos centrales en el taller, porque dependiendo de la misma existen diferentes alternativas por parte del ministerio como son “las líneas de acción para la transformación digital”. Entre esas, el comercio electrónico, la masificación de soluciones y los centros de transformación digital empresarial (a través de la Cámara de Comercio), entre otras.
“Para nosotros es necesario estar a la vanguardia, tenemos aquí una actividad económica dinámica, que cada vez cambia, no podemos estar atrasados en las tendencias digitales, estos espacios son la oportunidad para los comerciantes”, señaló Marta Moreno Rincón, gerente general del centro comercial Cacique.
Según Javier Cáceres Báez, coordinador de la estrategia Vive Digital y profesional de la oficina TIC de la Alcaldía de Bucaramanga, las empresas santandereanas cuentan con redes y programas, pero no le sacan todo el provecho a las herramientas en que invierten. Ahora, añade el funcionario, “las empresas que le decían no a lo digital, ahora quieren dar el salto”.
La Fundación delamujer da uso a estos espacios y se vincula a estos talleres a través del programa Saberes -área de responsabilidad social-, destinado para empresarios mipymes. Mildred Flórez Moncada, líder nacional de desarrollo social de la fundación, reitera la importancia de generar un apoyo más allá de lo económico, “es muy pertinente participar en este tipo de eventos que promueven los negocios, que los ayudan a progresar, a evolucionar. Actualmente, nosotros le damos un apoyo de tipo económico, pero con estas alianzas podemos llevar al empresario más de la mano, porque lo ayudamos también a trabajar con herramientas digitales, a incursionar en toda la era digital”.

La línea “Masificación de soluciones”, programa Empresario Digital MinTIC, ofrece soluciones tecnológicas de la industria TIC, aplicaciones web o móviles y softwares. /FOTO SOFÍA CARVAJAL
El modelo de empresa
Los empresarios asistentes a los talleres expusieron la madurez tecnológica con la que cuentan sus respectivas empresas, algunas solo tienen presencia en redes sociales y los procesos internos, tales como contabilidad o registro de inventario, los realizan de forma manual.
Una empresa que destacó en la primera jornada por la dinámica que realiza es la tienda de ropa Seppasionner, que, aunque lleva 21 años en el mercado se ha ido adaptando a la tecnología. Desde el 2005 empezaron con softwares para facturación digital y desde el 2010 la apertura de cuentas en redes sociales para la marca. Los dueños de esta, Melissa y Gustavo Calderón, afirman que transformar la empresa tecnológicamente impulsó significativamente las ganancias, “yo diría que las ventas aumentaron un 300%, antes de comenzar con redes podíamos irnos con lo del almuerzo. De a poco vamos posicionando la marca, el eCommerce (comercio electrónico) es muy importante, no lo es todo porque lo físico no pasa de moda, pero si facilita los procesos y ayuda a la rentabilidad”.
Seppasionner busca ahora, mediante una de las herramientas del programa Empresario Digital, la apertura de su página web. El registro para los cursos virtual y el acceso en general a las ayudas del MinTIC para empresas, está disponible en el enlace: http://www.mintic.gov.co/transformate.
Por Sofía Carvajal
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