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Madrid y el tipo categórico
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transmut-tip · 8 years ago
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¿¡pERO ESTO QUÉ ES!?
Este Tumblr se crea con la intención de documentar mi tesina sobre la ciudad de Madrid.
(...)
De manera análoga a las lecturas urbanas que efectúan autores como Reyner Banham (Los Angeles. The architecture of four ecologies, 1971), Robert Venturi y Denise Scott-Brown (Learning from Las Vegas, 1972), O.M. Ungers (The city in the city, 1977), Rem Koolhaas (Delirious New York, 1978), o Atelier Bow-Wow (Made in Tokyo, 2003), el presente trabajo se inicia con una pregunta –¿es posible encontrar en Madrid un hilo conductor que argumente un relato?–, que da paso a una hipótesis discursiva, en la que se propone la búsqueda de un modelo arquitectónico cuya ambigüedad, complejidad y variabilidad suponen las condiciones para una transformación progresiva de la ciudad histórica. El término categórico se utiliza aquí para formular una arquitectura teórica e ideal, que surge a partir de las propiedades singulares de las arquitecturas recogidas en esta investigación. A través del desgranamiento de los prototipos, su arquitectura muestra la esencia y cualidades que configuran su ideario. Los proyectos, lógicas y funcionamientos de arquitectos como Secundino Zuazo, Antonio Lamela o Miguel de Oriol, entre otros, se interpretan como versiones previas de un modelo en constante estado de perfeccionamiento, que establece las bases para la exploración y entendimiento de nuevas formas de ciudad.
Agustín Ludeña
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transmut-tip · 8 years ago
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TRANSmut.TIP#00 [intro]
¿Cómo evoluciona la arquitectura? ¿Permanece este desarrollo ligado a la evolución social?
La arquitectura contemporánea ha logrado una inmensa capacidad para explotar sus -siempre supuestos- límites de acción. Hoy día, sabiendo de la posibilidad de su poder, se encuentra en un ámbito de propulsión teórica y productiva. La arquitectura dejó atrás el debate sobre su naturaleza dual, asumiendo y auto-significándose para entenderse como aquella disciplina que engloba la participación insaciable de diversos agentes. Se nutre, inclusive, de las experiencias de otras empresas: los aeropuertos se perfeccionan con mapas de flujos de pasajeros, personal y mercancías; los museos se afilan con un reparto selectivo de los objetos -ya cosificados- tras estudiar a posteriori las reacciones del público en otras localizaciones; e incluso la arquitectura de espacios comerciales agudiza las ventas de sus inquilinos con un reparto selectivo de la superficie y espacio por volumen de ventas individualizado. Dejando atrás consideraciones espaciales asumidas, insertas en el infinito catálogo que ofrece la historia, la arquitectura es capaz de crear post-produciendo su propia vida. Y este -¿novedoso?- proceso creativo inquiere sobre un exaltado perfeccionamiento técnico. (1)
Unificar objetos, preexistencias, protocolos y condiciones para generar un incansable abanico de posibilidades proyectuales es ahora la tarea del arquitecto. La función de éste ya no es la de ser mero creador, sino convertirse en el gestor de una información hipertrofiada, de una sobredosis de conocimiento latente, para generar nuevos resultados. Al fin y al cabo, ya no producimos sobre la tábula rasa, sino que todo nuestro trabajo arranca gracias al sistema inercial de lo que hasta el momento nos resulta inteligible. Un sistema sometido a un proceso de aceleración constante. (2)
Aby Warburg al final de los años 20 fue quizás uno de los pioneros en practicar la teoría que sesenta años más tarde Nicolás Bourriaud sentaría en su libro Post-Producción (Adriana Hidalgo, 1992). En la introducción de su Atlas: ¿cómo llevar el mundo a cuestas?, Warburg, quien ofrece una primeriza descripción del término Post-producción, se plantea el “cómo” llevar a cabo la tarea, cómo formular un nuevo entendimiento de la realidad histórica, permaneciendo fiel a la sucesión de los hechos. Para responder esta pregunta Bourriaud se apoyará posteriormente en la cultura de los nuevos productores musicales o DJs, quienes gracias al desarrollo de nuevas herramientas, instrumentos musicales, metodologías interpretativas y aproximaciones a la observación del mundo sonoro otorgarán a la música nuevas maneras de componer, ejecutar, armonizar, interpretar y, en definitiva, de crear. (3)
Sin embargo, ¿dónde se sitúa la arquitectura en este discurso metodológico?
La arquitectura siempre ha tenido una estrecha relación con la producción artística, y como disciplina que mira a lo que sucede a su alrededor, es deudora de los avances e implementaciones materiales, energéticas, elaborativas, etc. No obstante su marco contextual difiere de la de otras disciplinas, y es en este punto donde debe formular su propio recorrido.
Hace tan sólo unos meses se inauguraba la Filarmónica de Hamburgo (2016), siendo un claro paradigma de este hecho y baluarte de la arquitectura contemporánea. Probablemente sea un caso de arquitectura post-producida. Seguro, es un caso de arquitectura que trabaja con una preexistencia. Y es aquí donde los arquitectos, de manera desprejuiciada, introducen elementos traídos de arquitecturas pretéritas que encajaban en sus contextos como maquinaria de relojería. Gestionan los espacios que aparecen, concatenando su existencia, generando contenido y elaborando un discurso espacial. El objetivo ya no está en la precisión o perfeccionamiento de los mismos. Cualquier versión fue y es perfectamente válida, y ahora la energía se dedica a otros aspectos: a dotar de unidad un discurso cuya génesis está en otros arquitectos.
Del mismo modo que Paul Lansky se apropia del letimotiv de R. Wagner en la ópera Tristán e Isolda (1865) para componer la progresión de acordes que caracterizará su Mild und Leise (1973), Herzog y de Meuron estrenan un novedoso ejercicio de arquitectura basado en la reescritura de  parte de las obras de Hans Scharoun (sala principal de la Filarmónica de Berlín), Rem Koolhaas (escaleras mecánicas, o Yasuhisa Toyota (cajas acústicas). El proceso aquí se ve implementado no sólo por la técnica, sino por el uso de nuevos materiales y energías correspondientes a sus respectivos tiempos.
Si la arquitectura contemporánea parte a través de un proceso iniciado, su desarrollo y conformación se producen gracias a la intervención de otro tipo de agentes, alejados de la disciplina. Y es por ello por lo que la arquitectura de nuestro tiempo está caracterizada como un tablero de juego en el que los proyectos se desarrollan gracias a relaciones sinérgicas entre otro tipo de intermediarios. El arquitecto, pese a tener de manera legal la competencia exclusiva en la vivienda, siempre ha sido llamado para desarrollar cualquier otro proyecto por su capacidad para analizar, comprender y resolver necesidades. Hoy más que nunca, el arquitecto, detector de oportunidades, gestor de información, debe efectuar lecturas alternativas e interesadas de la realidad con la que trabaja. La ciudad, como tablero de juego, continúa siendo un surtidor de mecanismos para la creación de nuevas realidades complejas. Será la arquitectura el marco activo que haga converger al laboratorio ciudad y a los individuos en un único binomio. (4)
Entendiendo ahora la arquitectura como la consecución de un protocolo más que de un objeto arquitectónico inerte, y eliminada la condición permanente del contexto urbano, las imágenes que ahora produce la ciudad responden a una condición pluralística de las negociaciones y mediaciones de los actores que intervienen en ella -¿ordenadas bajo los nuevos campos de actuación del arquitecto?-. Nos es posible, por tanto, desligar la experimentación productiva de la mera edificación. La arquitectura contemporánea se encarga de ponernos en relación con los espacios, de experimentar formas de comprender no sólo los objetos, sino la ciudad, y de entender que la arquitectura -y por tanto, la ciudad- es un estado deudor de la sociedad. Si nuestra relación con la ciudad y con nosotros mismos no es la misma que hace 50 años, ¿por qué no nos limitamos a redefinirla? (5)
La ciudad demuestra que el poder de su arquitectura es directamente proporcional al de su escala, pero, ¿cuál es la regla que mide esta consideración? En una masa metropolitana en la que sus elementos coexisten de manera retroactiva, la escala con la que medimos la intensidad de los flujos, información y condiciones resulta mucho más poderosa que la propia cuestión volumétrica. La arquitectura influye sobre nuestros comportamientos. Sus variaciones contribuyen al cambio de lo social, y viceversa. Experimentamos y asimilamos constantemente las transformaciones que lleva a cabo, ejercidas sobre su propia historia. Nuestra ciudad desarrolla unos síntomas que la hacen distinguirse de versiones remotas, y ello es fiel reflejo de nuestra realidad humana: somos nosotros los que demandamos los cambios, correcciones puntuales, devenires metropolitanos… (6)
¿Cómo evoluciona la sociedad? (7) La virtualidad funciona de manera simétrica con el plano físico, real. Ejerce unas funciones complejas y complementarias en nuestra vida. La manera en la que hemos sido capaces de auto-inculcarnos procesos que resultan del desarrollo y asentamiento de las nuevas tecnologías y energías contribuyen a acelerar el sistema nervioso del binomio individuo-ciudad. ¿Cómo ejerce la virtualidad en la arquitectura? Dependiendo de las relaciones, conductas y procesos que tengamos con ella. Somos nosotros los que, una vez asumido el papel que otorgamos en nuestras vidas al plano virtual, lo ponemos en juego con respecto a la arquitectura. Y así, en un incesante ciclo de ensayo y error, la arquitectura distorsiona las condiciones que la generaron. Altera su código genético para dar cabida a los nuevos deseos de la sociedad contemporánea, que, siendo realistas, vive a una velocidad vertiginosa -cada vez más proclive al puro espectáculo-. (8)
La Autonomía de nuestro tiempo acaba de comenzar. La arquitectura ya no se encargará de producir un sinfín de teorías urbanas sobre la permanencia de los objetos. Su cometido es ahora el de engendrar un catálogo interminable de datos que permitan producir contenido, y que sean, a su vez, editables y extrapolables a otras casuísticas. Tendrá la tarea de experimentar consigo misma -respaldada por la metrópoli- para ajustarse a su tiempo. Para ser una máquina de -inserte condición- en lugar de un recuerdo en el formol de la nostaglia. Desligada de las responsabilidades heredadas por la tradición, la arquitectura debe asumir su evidente capacidad para generar significados complejos, permutables, inestables, eficientes, parametrizables, compatibles, adaptables… (9)
Al final, la arquitectura es aquello que nos permite ser ciudadanos.
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(1) “La cultura occidental ha mantenido la centralidad de este principio de estabilidad, permanencia y espacialidad como uno de los tres rasgos definitorios de la noción de arquitectura de modo que, sólo en sus márgenes, era posible concebir otras actividades estructuradoras que no tuviesen el principio de estabilidad y permanencia como una de las nociones clave a la hora de entender lo específico de la arquitectura.” Solá-Morales, Ignasi:  Arquitectura Líquida. DC Revista de crítica y arquitectura, 2001, #5-6.
(2) “Devenir flujo significa manipular la contingencia de los acontecimientos, establecer estrategias para la distribución de individuos, bienes o información.” Solá-Morales, Ignasi:  Arquitectura Líquida en DC Revista de crítica y arquitectura.  #5-6. 2001.
(3) “Releer el mundo: vincular de diferente manera sus trozos dispares, redistribuir su diseminación, un modo de orientarla e interpretarla, sí, pero también de respetarla, de remontarla sin pretender resumirla ni agotarla. ¿Pero en la práctica, cómo es ello posible?” Didi-Huberman, Georges: Herencia de nuestro tiempo en Atlas, ¿cómo llevar el mundo a cuestas? TF Editores/Museo Reina Sofía. 2010.
(4) “Where some see only endless layers of tedium and security state paranoia, others see a business opportunity. Yoga studios, helpful dogs, and other soothing amenities multiply to ease the stress of airport security.” Koolhaas, Rem: Elements of architecture. Marsilio Editori. 2014.
(5) “The furnishing is the element of relationship and connection between user and space. It is the device which prompts the user to make a specific use of an indeterminate space. It is the signal which sends the command to set a situation in motion. Furnishing is the clothing which allows us everything. The clothing which allows us to work, eat, rest… Fort he Japanese the bed is the clothing the “wear” to sleep. Japanese culture squeezes its characteristics of mobility to the limit and transfers all the properties of the transitory to the permanent.” Santacana, Amadeu: Furnishings en Words, CTA-ETSAM. Madrid. 2012.
(6) “Había varias hipótesis: en primer lugar, calibrar hasta qué punto la institución museística canoniza los objetos que contiene, es decir, hasta qué punto la condición de obra de arte la confiere el propio contenedor artístico. Pero también hasta qué punto los espectadores somos dóciles frente al poder que el museo representa y sometemos a su autoridad nuestro sentido crítico.” Fontcuberta, Joan, Antich Xavier: Imágenes conspirativas, ficciones profilácticas en Concreta, #3. 2014.
(7) “Así, pues, no se trata de objetos definidos según su función, o según las clases en las que podríamos subdividirlos para facilitar el análisis, sino de los procesos en virtud de los cuales las personas entran en relación con ellos y de la sistemática de las conductas y de las relaciones humanas que resultan de ello.” Baudrillard, Jean: El sistema de los objetos. Siglo XXI. 1969.
(8) “Fraudulent identity cards; fake policemen dressed in oficial uniform;… forged enrollment for exams; ilegal withdrawal of money orders; fake banknotes; the circulation and sale of falsified school reports, medical certificates and damaged commodities… It is also a manifestation of the fact that, here, things no longer exist without their parallel. Every law enacted is submerged by an ensemble of techniques of avoidance, circumvention and envelopment which in the end, neutralize and invert the legislation. There is hardly a reality here without its doublé.” Sundaram, Ravi: Post-Postcolonial sensory infrastructure, en http://www.e-flux.com/journal/post-postcolonial-sensory-infrastructure/. 2015.
(9) “By Project of autonomy Castoriadis meant the establishing of a relationship between individuals and their knowledge different from the one inherited from previous periods.” Aureli, Pier Vittorio: The project of Autonomy. Princeton Architectural Press. 2008.
Agustín Ludeña
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transmut-tip · 8 years ago
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TRANSmut.TIP#01 [intro]
El adelantamiento de la historia
Irónicamente, la arquitectura –al igual que su máxima aspiración, la ciudad– en el incesante intento por descifrar su condición presente necesita adoptar una postura contradictoria con sus modelos del pasado. En esta paradójica situación se presta necesario comprender de manera crítica la relación que esta establece consigo misma y con su máxima aspiración, la ciudad. El problema de los vínculos –es decir, de su propia consistencia– se convertirá en un asunto decisivo. La manera en que la arquitectura se sitúa en un estado de ambigüedad respecto de la unidad absoluta y/o la ciudad en sí misma es por tanto su programa más extremo. Sólo encontrándose en un estado de contradicción en relación a aquellas versiones construidas –para las cuales únicamente demandaba una relación de funcionamiento simple– la arquitectura se verá obligada a desmembrarlas y descifrarlas en busca de nuevos significados. La incertidumbre, los procesos lógicos y las controversias suponen la mayor voluntad de la arquitectura para afrontar un proceso evolutivo.(1)
Sin embargo, ¿dónde se sitúa el límite entre este modelo y la arquitectura, o la ciudad? ¿A qué configuración contemporánea y última aspira la arquitectura sin caer en nuevas figuras irrelevantes o evitando alargar la agonía de formas ya agotadas? Esta posibilidad únicamente es alcanzable con la aceptación de dos posturas dramáticas: primero, la arquitectura debe asumir que para sobrevivir ha de adoptar una actitud desprejuiciada hacia sí misma; esto sólo será posible aceptando la condición global de la arquitectura y sociedad de nuestros días, trabajando con nuevas formas de identidad; y en segundo lugar, luego de posicionarse en el discurso contemporáneo, bajo el dogma de la producción acelerada, deberá trabajar con las complejidades producidas por las relaciones y vínculos metropolitanos modernos; este nuevo estado en el que la inteligencia prevalece sobre el talento le permite ser y trascender de una forma a otra, modificando su esencia.(2)
Padeciendo la sobredosis de magníficos prototipos provenientes de todos los siglos vividos, tan sólo una arquitectura que tolere estas dos condiciones podrá someterse a una mutación provechosa de su espíritu. Las invenciones provenientes de su transformación producirán nuevos y perfeccionados modelos deudores de nuestro tiempo, estableciendo una conciencia política y arquitectónica en el vínculo retroactivo entre arquitectura y sociedad.
Muerte y vida
Como cualquier organismo viviente, la ciudad siempre ha permanecido inmersa en un inevitable proceso de degradación. Su condición viviente está ligada a una obligación activa. La ciudad debe actualizar y renovar sus componentes siempre que alguno de estos deje de funcionar. La celebración de una imagen manida no puede sobreponerse a una amalgama de variables y condiciones más complejas; de lo contrario, únicamente sólo conseguirá embalsamar para la eternidad una arquitectura que ya está muerta.
La ciudad contemporánea no puede permitirse caer en un estado de apatía; debe siempre estimular con su arquitectura la capacidad de ‘divertir’, de suscitar deseo y emociones placenteras. Su arquitectura debe manifestarse como un acontecimiento, debe adaptarse a la condición efímera de durabilidad; únicamente así podrá llegar a ser una arquitectura anhelada por la sociedad.(3)Esta nueva concepción, vista desde un tiempo y sociedad actuales, permanece constantemente actualizada para los que la vida consiste en un frenesí de sensaciones a consumir. Todos los bienes –y sobretodo la arquitectura– experimentan un desgaste mucho más acelerado y más intenso que aquel producido por procesos naturales. Ya nada muere por envejecimiento, sino por agotamiento. Los sistemas constructivos no se desarrollan para convertirse en axiomas, sino para exprimir procesos. Los materiales ya no se conciben para durar, sino para provocar.
De este modo, aquellos espacios por los que la ciudad deberá apostar son los que ofrecen el máximo de actividad –y flexibilidad conceptual– garantizando los equilibrios internos. De lo contrario se convertirán en piezas de espacios agarrotados, lugares atiborrados, hervideros para las grandes empresas –a las que el lema del ‘más es más’ les impide ver la suficiencia–, o simplemente serán contendores de fantasía, sin coherencia interna, y por tanto, sin consistencia.(4)
Esta ruptura con la regularidad de sus sistemas es la creadora de nuevas formas de ciudad. Es la responsable directa de una revisión de su propia historia; evita al mismo tiempo el auto-estancamiento y auto-regocijo. Genera nuevos movimientos, espontáneos y cambiantes, sorpresivos.
Esta es la arquitectura que busca la ciudad. Aquella que deja de ser política para formar parte de lo político, del sentido dado por los individuos.
El modelo
El siglo XX –y en especial la cultura norteamericana– ha mostrado los fenómenos más estimulantes de nuestro tiempo: las grandes estructuras, el ascensor y el aire acondicionado. Desde su presentación al mundo, y hasta los años setenta, se produce en el hasta ahora primer mundo (Norteamérica y Europa) un periodo de ensayo y perfeccionamiento, unido a una aceleración en la expansión arquitectónica y ampliación de las ciudades de estos territorios que siempre ha ido ligada a un incremento escalar de todas sus contingencias: edificios más grandes, viviendas más densificadas, oficinas con más puestos de trabajo, presupuestos más altos, costes unitarios desorbitados, precios más elevados…
Culminando esta dilatación desmesurada encontramos dos de los casos más singulares dentro de sus respectivos campos, que suponen una reflexión propositiva sobre la arquitectura de aquel momento: en la teoría, un libro como Learning from Las Vegas (1972) se presenta como la antesala de la arquitectura genérica que más adelante emularía Rem Koolhaas; y el Centro Pompidou (1977) sería la visión construida que apoya a esta nueva sociedad en busca del espectáculo, que otros autores –no sólo arquitectos, pero sí europeos– irían definiendo desde los ochenta hasta los inicios del siglo XXI (curiosamente, este periodo supone una deceleración en la construcción en Europa y Norteamérica y un incremento sustancial de la misma en Asia).
La ampliación de las condiciones y características de la arquitectura debido a todos estos sucesos culmina en el principio de la Gran Escala que Koolhaas enuncia en su ensayo ‘Bigness’ (1994). Este hecho parte de las reflexiones de Delirious New York (1973), donde a través del análisis de edificios emblemáticos como el Waldorf Astoria o el Downtown Athletic Club enuncia una nueva visión de la arquitectura entendida como una máquina eficaz y atrayente, cuya escala es capaz de congregar y proyectar nuevas y múltiples formas de colectividad. Estos dos casos, junto con el John Hancock Center de Chicago como cierre apoteósico de la tipología americana, quizás sean los acontecimientos arquitectónicos más representativos del espíritu americano y su predilección por la lectura vertical de la ciudad llevada al extremo.(5)
La disolución de las formas
La generación de mayor potencial en el presente, el sudeste asiático, evidencia una tendencia de la arquitectura contemporánea hacia la Gran Escala. Su predilección por el rascacielos americano, unido a la recuperación –y su respectiva reinterpretación– de la supermanzana de mediados del siglo XX, sugiere un nuevo y renovado modelo de esta que entiende la obligación de la arquitectura contemporánea de gran escala para con la pluralidad programática y la construcción en altura, y a la que añaden un tratamiento amplificado de la superficie horizontal –con la cada vez más incipiente comunicación diagonal– debido a los monumentales terrenos a tratar y a la subsiguiente condición de autosuficiencia y congestión que estos nuevos prototipos de centralidad suponen.(6)
Sin embargo, establecer las limitaciones de la Gran Escala se convierte en una tarea imposible. La dimensión –económica, conceptual, identitaria, geográfica, genérica, etcétera– de su espíritu y su complejidad son tan desmesuradas que intentar pautarlas sería una incoherencia. Su naturaleza no está en una cualificación inerte, ya que no se sabe exactamente qué forma tiene –no es sólida, porque nunca está en reposo–, sino en la acción temporal. El único modo de aproximarse a ella es a partir de los rastros que deja; a partir de pruebas y ensayos, errores y aciertos. Su tamaño, por su condición compleja de generador de movimientos espontáneos y elementales, propone una línea maestra para la conformación de un modelo de entendimiento: la ambigüedad. Esta postura no lleva a la generación de un modelo que espera ser real, sino a uno teórico que se convierte en productor de realidad; por tanto, este nunca se convertirá en un manifiesto, sino en una versión superior.
El modelo paradigmático, quimérico y desconocido, se ha manifestado sigilosamente a través de sus tipos predilectos, fragmentándose principalmente en dos planos arquitectónicos: por un lado, el horizontal, el de la planta, a través del cual se ha comprendido la ciudad histórica; por otro, el vertical, la sección, eje para la lectura del siglo XX. Esta exhibición, la consolidación de un tamaño suficiente, ha demostrado que la ambigüedad de su materia y la incertidumbre de su evolución es el principal valedor para su subsistencia. Nuevamente, destierra aquello que resulta inservible, reemplazándolo por un apéndice mejorado. Renueva su espíritu hasta el agotamiento de su propia historia, celebrando su carácter incierto: no existirá para ser leído sino para estimular comportamientos; para generar nuevos mundos dentro del suyo propio. La transformación progresiva de sus partes será apoyada por el resto. La sustitución de uno de sus miembros es un trasplante con la máxima garantía de éxito.(7)
Hipermodernización
Consecuentemente, este proceso de modernización arquitectónica lleva a la sociedad hacia un proceso de posicionamiento más individualizado, regulado y preciso. Los ritmos y la mercantilización que provoca la arquitectura de la ciudad contemporánea vienen dados por un diseño dinámico de los protocolos urbanos, en lugar de establecer un flujo democrático e intermedio. La capacidad de la ciudad de saber, comprender y discernir cuándo sus espacios están rindiendo al máximo es una consecuencia directa de la hipermodernización de los individuos, alentada por el constante fluir de la ciudad.(8)
¿Cómo evoluciona la arquitectura ante este cambio social? En una situación en la que todo se encuentra en perpetuo estado de movimiento, una arquitectura que evoluciona no se halla en el medio de un frente temporal, sino que forma parte de ese tiempo. Se actualiza para evitar su desaparición. Ante la condición histórica de objetualizar la arquitectura como un símbolo eterno, sólo aquella que permanece en el estado de ambigüedad que ofrece la renovada arquitectura del modelo contemporáneo podrá abandonar su dimensión temporal en favor de una transformación tipológica.
Debido a que la arquitectura del modelo ideal se renueva constantemente, su nueva forma es capaz de producir y albergar nuevos contenidos. Su posicionamiento junto al conjunto produce, además, nuevos significados imprevistos desde el inicio, puesto que el tiempo y el ensayo añaden relatividad al espíritu de la misma.(9) No busca representar las formas del pasado, puesto que caería en una contradicción; su interés ahora radica en analizar, estudiar y representar otro tipo de información que resulta relevante.
Únicamente y gracias a la búsqueda de un dogma, la arquitectura tendrá la capacidad para reconocer la prioridad del tiempo sobre el espacio, del rendimiento sobre la memoria y del ideal sobre el ídolo. Un cambio drástico para ella misma, que ofrece una respuesta rápida y certera a los procesos generadores de ciudad mediante la manipulación de sus acontecimientos y la reconsideración de su aspecto temporal.
Guion, imagen e interpretación
Esta arquitectura no necesitará jamás una imagen identificativa –ya que no la guardará por mucho tiempo–. Su única representación es la resultante de la prostitución de su cuerpo, sin ningún valor; sin embargo, produce constantemente una batería de nuevas personalidades: porque los individuos no disfrutan con lo genérico per se, siempre quieren una personalización, cierta exclusividad, que en el siglo XXI se traduce como una sobredosis de (inserte estilo). Dejando atrás la importancia que la arquitectura ha dado a la identificación con un estilo o movimiento en el pasado, aquella perteneciente a lo contemporáneo se configura como el final de la historia; es posible barajar y reconfigurar sus imágenes –que pueden ser todas– indefinidamente. No existe ninguna que dure para siempre, no puede ser eterna; únicamente adquiere valor dentro de su carácter performativo: si se repite, no será la misma. No es reproductible. No puede ser creado, únicamente recreado. No importa, a condición de que algo exista.(10)
El papel que la arquitectura juega en este caso, hacia sus usuarios, es de relación mutua: sus múltiples versiones ejercen una influencia mucho más precisa; las personas interpretan sin cesar su guion, en constante elaboración. Las sucesivas transformaciones que se producen en la ciudad crean paulatinamente una arquitectura sin ídolos.
A pesar del fuerte desgarro que la realidad provoca en su propia historia, el modelo produce una implementación de las nuevas entidades que se relacionan con el sistema funcional existente, desarrollando y mejorando sus versiones en lugar de hacerlas menguar. Cada nuevo cambio de programa por otros que inyectan diversidad al entorno supone una reacción positiva con todo el entramado, siendo cada uno de estos movimientos esenciales para su calidad. Su ambigüedad característica permite el ensayo perpetuo de todos los procesos, controlando las reacciones complicadas y explotando al máximo aquellas que son beneficiosas.
No perteneciente a ningún contexto, ninguna de sus arquitecturas prevalece sobre el resto. Las partes más pequeñas y la influencia local penetran más y corren por todas partes. Se abandona la dictadura de la estrella, que puede ser expulsada democráticamente por el resto –sólo la cruda masa exenta de arquitectura reivindica su soberanía en determinados momentos–. La ciudad es capaz de erradicar cualquier imagen con su despiadada indiferencia. Al fin y al cabo, siempre tendrá más opciones.
Reproducciones exclusivas
Todas las versiones –y fetiches– que la arquitectura ha generado suponen la rendición por agotamiento de su capacidad inventiva. Y es que la sobredosis de información obliga a reconsiderar nuevos procedimientos. Cada ‘nuevo’ gesto se convierte en una reconstrucción de su original, trasplantado desde una visión actual. Las decisiones más complicadas de fases pretéritas ya están tomadas, y ahora son el punto de partida.
La arquitectura es incapaz de añadir o destruir arquitectura; su trabajo consiste en producir razones para que esta sea admirable. Su objetivo es auto-significarse ante sus oponentes –sus homónimos y la ciudad– a base de éxitos y pequeñas victorias.
La ambigüedad y el desconocimiento certero de una deidad arquitectónica le eximen de pertenecer a un contexto determinado. Si bien parece ser claro con sus elementos trasladados del espacio y del tiempo, la transformación a la que los somete codifica nuevos resultados, que pese a la alteración de su espíritu, poco o nada podrían pertenecer a una cultura contemporánea. El simple posicionamiento de estos objetos extraídos sobre el manto de la incertidumbre saca a la luz nuevas y misteriosas manifestaciones.(11)
Por tanto, la búsqueda y comprensión de una tipología o arquitectura definitiva deberán entenderse siempre como una relación progresiva, confrontando los conceptos del pasado para garantizar una nueva existencia a partir de la inexistencia; para demostrar que hoy la evolución es un hecho sólo cuando en la revisión de lo heredado se encuentra la solución ante dos posturas mutuamente excluyentes, garantizando la autonomía de su tiempo.
Nos encontramos en un periodo de exploración pretérita, en el que el pasado ha adelantado al futuro, y la inteligencia se sobrepone al talento.
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(1) “The impossible task of opening the black box is made feasible (if not easy) by moving in time and space until one finds the controversial topic on which scientists and engineers are busy at work”. Opening Pandora’s Black Box en Latour, Bruno: Science in action, 1987.
(2) “La nuestra es una cultura basada en el exceso, en la superproducción; el resultado es la constante declinación de la agudeza de nuestra experiencia sensorial”. Sontag, Susan: Contra la interpretación en Sontag, Susan: Contra la interpretación y otros ensayos, 1966.
(3) “Los movimientos se pueden componer del mismo modo que se componen colores y formas, así definió Calder su proyecto artístico. En este caso, la composición nace de la interrupción, provocada por el artista, de la regularidad: la ruptura de la regularidad crea y destruye la obra de arte”. Arte, muerte y posmodernidad, en Bauman, Zygmunt: Arte ¿líquido?, 2007.
(4) “El principal criterio para reconocer un buen proyecto es su coherencia interna. La complejidad no excluye, y no debería excluir, la consistencia”. Geers, Kersten: Words without thoughts never to heaven go, en revista 2G: revista internacional de arquitectura, (nº. 63), 2012, pág. 162.
(5) “Uncertainty, people at work, decisions, competition, controversies are what one gets when making a flashback from certain, cold, unproblematic black boxes to their recent past”. Opening Pandora’s Black Box en Latour, Bruno: Science in action, 1987.
(6) “En un período breve de tiempo -entre mediados de los cincuenta y finales de los sesenta-, el edificio en altura que alojaba las oficinas pasa de ser pensado como un objeto homogéneo, unifuncional, formalmente autónomo, producto de la repetición idéntica de plantas, a ser concebido como una organización acumulativa, multifuncional, formada por agregaciones -yuxtaposiciones y superposiciones- de espacios diferenciados, vinculados estrechamente entre sí y a los sistemas generales urbanos. Se retoma con ello una tradición interrumpida, singularmente vinculada a la experiencia americana, que tiene en el Auditorium Building de Sullivan su mejor precedente”. Ábalos, Iñaki; Herreros, Juan: Híbridos, en Revista Arquitectura: Revista del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), nº. 290, 1992, pág. 54.
(7) “A pesar de que el programa indético proceda, para la arquitectura, a través de diagramas, está atado todavía a una ambición secuencial, representacional y semiótica. La invocación, por parte de Koolhaas, del ‘teorema del dibujo animado’ en la revista Life -así como la sección vertical del Downtown Athletic Club- enuncia alternativamente una visión de la arquitectura como simultáneamente contribuyendo a la producción y proyección de nuevas formas de colectividad. Estos marcos neoyorquinos existen como instrumentos de plasticidad metropolitana, no son principalmente arquitectura a la que prestar atención; no están para ser leídos sino para seducir, transformar, instigar nuevos eventos y comportamientos. La máquina-rascacielos permite la proyección infinitamente ascendente de mundos dentro de este mundo, y de esta manera continúa las reflexiones de Michel Foucault sobre heterotopías y prisiones. Gilles Deleuze argumenta que Foucault entiende el Panopticón de Jeremy Bentham no sólo como una máquina de vigilancia, si no más amplia y producticvamente, como un diagrama “que impone uan forma particular de conducta sobre una multiplicada particular”. La investigación de Koolhaas sobre la estructura-marco es igualmente diagramática”. Somol, Robert; Whiting, Sarah: Notas alrededor del efecto Doppler y otros estados de ánimo de la modernidad, en El Circo nº 145, 2008, pág. 7.
(8) “La hipermodernidad es el resultado de un proceso de modernización que se caracteriza por una mayor individualización, reflexividad, mercantilización y regulación”. Ascher, François: Diario de un hipermoderno, Alianza Editorial, 2009.
(9) “Everything is situated within a process -everything is in motion-. (…) Also to our perception of a given space, here and now, and to our interaction with other people. All these relationships are evolving and they are not merely situated in the midst of their time; rather, they are of time”. Eliasson, Olafur: Your engagement has consequences, en Ulrich Olbrist, Hans; Eliasson, Olafur: Experiment Marathon, Emma Ridgway publishing, 2009, pág. 19.
(10) “La performance está sólo viva en el presente. La performance no puede ser recordada y documentada en la circulación de representaciones de representaciones: cada vez que se hace es diferente. La performance atenta contra la economía de la reproducción”. Aznar Almazán, Sagrario, El Arte de Acción, Madrid, Nerea, 2000, pág. 9.
(11) “This suggests that such a problem may be tackled effectively not by commissioning more research but by assuming that most or all of the solution can already be found in various scientific journals, waiting to be assembled by someone willing to read across specialtties”. Lethem, Jonathan: The ecstasy of influence: a plagiarism en Revista Harper, nº de febrero, 2007, pág. 67.
Agustín Ludeña
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transmut-tip · 8 years ago
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Interior del palacio de la Bolsa de Ámsterdam.
Si la ecuación de la arquitectura es: arquitectura = actividad + espacio, la condición ‘súper’ multiplica por ‘n’ una de las partes y especula sobre el nuevo resultado de la otra.
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transmut-tip · 8 years ago
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Orígenes de la Súper Manzana: Países Bajos.
H. P. Berlage, J. E. van der Pek.
Primera década 1900.
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transmut-tip · 8 years ago
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Orígenes de la Súper Manzana: Las Hofë vienesas.
Karl Marx-Hof, Karl Ehn. 1927-1930.
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transmut-tip · 8 years ago
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Orígenes de la Súper-Manzana: bloques de vivienda alemanes.
H. Lassen, P. Mebes.
Década de 1920.
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transmut-tip · 8 years ago
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Orígenes de la Súper Manzana: Bolsa de Ámsterdam, Beurs van Berlage. 1896-1903.
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Orígenes de la Súper Manzana: Casa de Correos de Bilbao, Secundino Zuazo. 1927.
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Cuando Bilbao quiso ser Chicago.
Reforma viaria parcial de Bilbao, 1922.
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El ambicios ‘superblock’ castizo ordena la nueva Zaragoza.
Plan de la zona del ensanche de Zaragoza, 1928.
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transmut-tip · 8 years ago
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Orígenes de la Súper Manzana: Ensanche de Madrid (Plan Castro), 1859.
El Plan Castro como pretexto de parcelación para la ciudad burguesa. Primera corrección tipológica del Plan de Madrid
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transmut-tip · 8 years ago
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Así es Secundino Zuazo hacia 1928
Los tres hechos que unifica pueden identificarse de la siguiente manera:
1. Los grandes bloques de vivienda del norte de Europa;
2. El cambio hacia la simplificación en la composición en su obra: el Racionalismo;
3. La existencia de una realidad y sus condiciones: el Plan Castro.
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La esquina que da nombre al conjunto, donde habitó Pablo Neruda.
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La consistencia eleva el bloque a la categoría de ‘súper’. La cesión de los espacios públicos a la gran comunidad permite ampliar su escala, resultando en el patio de juegos interno y las calles que la atraviesan longitudinalmente.
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Casa de las Flores. Plano de ocupación y diferenciación de alturas, 1928.
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Casa de las Flores, alzados, 1928.
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